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«La gente se lleva las flores como souvenir»
14.10.07 -
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«La gente se lleva las flores como souvenir»
LARRIETA 'cuida' de Puppy desde hace 10 años. / IGNACIO PÉREZ
Llevarse una planta del Puppy es como comprar un souvenir, sólo que sale gratis. Esta práctica se ha convertido en algo habitual desde que el museo abrió sus puertas. Turistas y bilbaínos se acercan sigilosamente al terrier, observan si alguien les mira y, si no es así, cogen una de las macetas a modo de recuerdo. Eso en el caso de los más pudorosos. A otros, ni siquiera les preocupa que alguien les pueda llamar la atención. «En vez de arrancar una flor, que sería lo más normal, la gente se lleva la planta entera», denuncia Andoni Larrieta, que más de una mañana se ha topado con el cachorro lleno de agujeros vacíos.

El responsable de mantenimiento sabe muy bien de lo que habla. Anécdotas no le faltan. En una ocasión le tocó correr detrás de una señora que, ni corta ni perezosa, robó una maceta delante de sus narices. «Estaba subido en una escalera reponiendo el material cuando, de repente, una mujer se acercó y me preguntó si podía coger una planta. Le contesté que no, pero no me hizo ni caso. Me quedé perplejo», recuerda. Larrieta bajó rápidamente para ir detrás de la señora, que en cuestión de un minuto había consumado el robo. Pero la 'ladrona' consiguió salirse con la suya.

Con nocturnidad

Con la resaca del fin de semana, la desaparición de flores se hace aún más patente. «Muchos aprovechan para ir por la noche, cuando no hay gente», explica. Durante varias semanas, Andoni Larrieta tuvo que enfrentarse a una situación que parecía sacada de un libro de ficción. «Llegaba el lunes y me encontraba con 3.000 plantas en el suelo. Alguien las había sacado de su sitio y me las había colocado a los pies del Puppy, así que me tiraba toda la mañana recolocándolas», evoca.

Lo que en un principio se pensó que podría tratarse de un caso aislado, se repitió en varias ocasiones. «Hartos, lo denunciamos a la Policía Municipal de Bilbao y, en poco tiempo, cogieron al chico», revela. El robo de flores, no obstante, sigue siendo uno de los peores enemigos de Puppy.
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