SUSANA VACIERO|EMPRESARIA

EN CORTO EL PERSONAJE
-Sí, yo ni sabía lo que era, pero al oír en boca de otros tus problemas, se te aclaran mucho. Y nos metimos. Además, yo tenía 32 años y ya estábamos pensando en tener familia. Lo hablamos Bea y yo y decidimos hacerlo.
-¿La decisión de tener un hijo la tomó con su hermana?
-Si me oye mi marido... Aparte de con él, fue con Bea, porque somos dos y esas cosas hay que ponerlas en común. Ella me decía que esperara pero ahora hemos implantado medidas y gestionamos mejor el tiempo.
-¿Por ejemplo?
-El horario flexible. A mí, entrar a las 9 me creaba ansiedad, porque tengo un hijo, a ver dónde lo dejo, la comida... El horario flexible me relaja y si estás bien fuera, estás bien dentro.
-¿Cómo se siente cuando ve a alguien con algo suyo?
-Nos volvemos locas. ¿Nos hace tanta ilusión que lo lleve y lo haya pagado!
-¿Se lo dicen?
-No, ¿pero tienen que notarlo!
-Ustedes usan lo suyo?
-Solamente. No podemos comprar otros bolsos, aunque nos gustaría.
-Por una sola traición...
-¿Y si alguien nos dice que es muy bonito y no es nuestro? Susana y Beatriz Vaciero son empresarias y diseñan complementos -bolsos, camisetas, broches...- que venden en sus tiendas y otros establecimientos. Todo lo hacen bajo una marca: Ambrosía Pitigüil.
-¿De dónde sale ese nombre?
-Somos tres hermanos: Beatriz, César y yo. De pequeños jugábamos al circo y nos presentábamos como ¿los hermanos Pitigüil! Así nos llaman en la cuadrilla, las Pitigüil. Ambrosía es un manjar de dioses y pensamos que lo que hacemos nosotras es un manjar, algo con mucho detalle.
-¿Cómo se llega de un trabajo administrativo a una empresa de diseño de complementos?
-Mi hermana y yo siempre hemos hecho cositas en casa. Creábamos nuestros bolsos, collares... Desde muy pequeñas. Una vez vendimos uno... y nos planteamos continuar.
-¿Quién lo compró?
-Un amigo que había montado una tienda en el Casco Viejo de Bilbao.
-¿Cuánto tiempo transcurrió hasta que tuvo forma de negocio?
-Llevamos siete años y estos tres últimos ya han sido de consolidación.
-¿Hasta entonces, quién les daba de comer?
-Nosotras, haciendo de todo. Empezamos con 5.000 pesetas y lo rentabilizamos desde el principio.
-¿En qué las invirtieron?
-En tela. Nos la cosió nuestra abuela y empezamos a vender.
-O sea que comenzaron explotando a la abuela.
-Sí, pobre. Ahora tiene 92 y entonces, 85. Nos dieron 15 días para sacar 7 bolsos. Fue todo un logro. Trabajamos de noche. Tenemos hasta fotografías de aquello.
«Le paro los pies»
-¿Cómo aprendieron?
-Con mi abuela, vivía en casa y nos enseñó a coser.
-Pero cuando se diseña para que fabriquen otros...
-Nosotras somos autodidactas. Fue todo ensayo-error.
-¿Quién de ustedes es la que diseña?
-Bea tiene el componente más artístico.
-¿Cuál es entonces su tarea?
-Ponemos en común las ideas y yo decido si algo sale a la venta o no. Todo es entre las dos, pero yo controlo un poco más, yo le paro los pies a Bea cuando su imaginación conlleva mucho gasto. Yo soy quien lo rentabiliza.
-¿Qué margen de beneficio...?
-El suficiente como para mantenernos y vivir de esto. Depende de las líneas que saquemos, y tenemos tres.
-¿Cuáles?
-Una de piel, de gama alta; la media y otra más económica para que gente más joven acceda a nuestro producto. Diversificamos para llegar a más gente. Y tenemos una línea masculina, pero no se vende tanto porque creemos que prefieren llevar una marca conocida.
-¿En cuál ganan más?
-En la media, porque hay mucha más gente, al menos que quiera comprar lo nuestro.
-¿Qué productos llevan su marca?
-Broches, camisetas, bolsos y ahora, para primavera, la nueva línea de vestidos. Es muy femenina, con tejidos muy agradables. Nosotras lo diseñamos y el equipo nos hace el patronaje.
-¿Con cuántas empresas trabajan?
-Con pocas pero buenas. Cuatro y todas de aquí.
-Aparte de controlar a su hermana, ¿qué más hace?
-Me encanta el contacto con el cliente, que son las tiendas en las que se vende lo nuestro.
-¿Con qué campaña están ahora?
-Nosotras hacemos 'prontomoda', o sea, vendemos en el momento en que estamos.
-¿Por que lo hacen así?
-Porque no podemos con la velocidad y nos va bien.
-¿Tiene ventajas?
-Sí, que la gente deja los complementos para lo último. La desventaja es que para quienes compran antes llegas tarde porque ya tienen los presupuestos cerrados.
Jugar con recortables
-¿Ahora qué están preparando?
-Estamos pensando en el próximo miniviaje. Nos vamos a Londres, a Berlín, a sitios... Disfrutamos y tomamos nota.
-¿De qué?
-De todo. Puede ser un objeto. Hace dos años, compramos confeti en forma de gato que usamos para una colección. A veces lo que compramos no es útil, pero con ello creamos una historia: elegimos los tejidos, realizamos una colección y después hacemos las miniaturas, son preciosas, de unos 20 centímetros.
-¿A qué se refiere con esas historias? ¿Cómo las hacen? ¿Es como si jugaran a recortables.
-Sí, algo así. La de este verano era una niña en el campo, superfeliz de la vida y al lado tenía pajaritos... Pensamos cómo iría de compras o a la ciudad a trabajar, y le ponemos los complementos.
-¿Qué importancia tiene lo que se lleva?
-Nuestros bolsos se complementan a sí mismos. Nosotros decimos que la persona 'ambrosía' primero se pone el bolso y luego se viste.








