
Los padres de la niña se encontraban abatidos. / Fernando Gómez
La Iglesia del pueblo se ha quedado pequeña para acoger a todos los asistentes
La madre de Jessica lloraba desconsolada abrazada a un peluche de su niña
"No es normal que en un albergue, en una litera, muera una niña en esas circunstancias", lamenta el alcalde
La pequeña localidad de Kortezubi ha brindado esta tarde un emotivo adiós a Jessica Urizar, la niña de 11 años que
falleció el viernes mientras se encontraba de colonias en el albergue de Cabrera de Mar (Barcelona). La Iglesia de Santiago Apóstol de Kortezubi, municipio enclavado en el corazón de Vizcaya que apenas cuenta con 400 vecinos,
se ha quedado pequeña para acoger a todos los asistentes al funeral religioso.
En medio de un solemne y emotivo silencio, los vecinos y compañeros de colegio de Jessica han dado su último adiós a la menor. Más de un centenar de personas han tenido que permanecer en los aledaños de la Iglesia, donde se han ubicado varios altavoces para poder seguir la ceremonia, que en su mayor parte, se ha desarrollado en euskera.
Los padres de la niña, abatidos, se adentraron en el templo precedidos por una interminable fila de ramos de flores y coronas, muchas de ellas portadas por compañeros de colegio de Jessica. No en vano, a la Iglesia acudieron dos coches fúnebres, uno con el féretro con los restos de la pequeña y otro repleto de flores enviadas en su recuerdo.
Especialmente emotiva fue la imagen de la madre de Jessica, abrazada a un pequeño peluche de su hija mientras lloraba desconsolada. La familia de la niña también recibió el consuelo de la presidenta del Parlamento vasco, Izaskun Bilbao, y del consejero vasco de Educación, Tontxu Campos, que acudieron al sepelio para mostrar su apoyo. Al término del funeral, el párroco de Kortezubi agradeció, en nombre de los padres, el apoyo recibido de todos los vecinos de la localidad, así como las oraciones rezadas por la menor.
"Algo ha fallado"
Una de las personas más afectadas es el alcalde del pequeño municipio vizcaíno, Domingo Bilbao, amigo personal de la familia de Jessica y padre de una de sus mejores amigas, Maider, quien, además, compartía habitación con la menor fallecida y fue testigo directo de los acontecimientos.
Bilbao ha expresado que están viviendo un "trago duro" para un pueblo "tan pequeño" y considera que "algo ha fallado" porque, en su opinión, no es normal que "en un albergue, en una litera, muera una niña en esas circunstancias". Tal como ha explicado, la niña no padecía ninguna dolencia reseñable más que "algo de asma" pero "una cosita de nada".
En este sentido, considera que una muerte "así de golpe" y las circunstancias que le rodearon tal vez se podían haber evitado "ingresándola en un hospital". Domingo ha querido resaltar la buena labor de los profesores que atendieron a la niña. Según ha explicado, su profesora llamó a casa y habló con la madre ese mismo día "cuatro veces para decirle adonde la había llevado, qué le habían recetado y qué le podían dar".
"Paró de respirar"
Domingo, acompañado en todo momento por su hija Maider, ha explicado que ambas niñas eran muy amigas. "Son de la misma edad, con once años, y es normal que vayan a la misma escuela, que vayan a la doctrina y que los fines de semana salgan juntas", ha expresado. "En este viaje han estado juntas, compartiendo habitación y todo", ha añadido.
Maider compartía habitación en el albergue con Jessica y otra compañera de Gernika y, según ha manifestado, están todos "con pena y tristes". Habían ido a Cataluña a pasar seis días junto con compañeros y profesores del Colegio Público Baturrialde, dentro del programa escolar 'Escuela Viajera'. En las colonias participaban también escolares de Cádiz y Segovia.
Tal como ha relatado, Maider se percató en la noche del viernes, mientras dormían en la habitación, de que a Jessica le pasaba algo. "Yo veía que no estaba bien, y le avisé a la profesora seguido", ha explicado. Según indicó, una profesora de Cádiz acudió a la habitación mientras la profesora de Kortezubi avisaba al 112. "Cuando justo terminó, Jessica paró de respirar", ha lamentado.
"La profesora dijo que se había calmado, pero yo le intenté decir que se había parado de golpe", ha afirmado Maider. En este sentido, Domingo terció explicando que la profesora había optado por dar esta explicación -que Jessica se había calmado- para "sacaros a vosotras de la habitación para que no vierais lo que estaba sucediendo". "En un caso de esos, a los niños se les saca, se les envía a otro sitio", ha opinado Domingo, "ese trago no se pueden llevar unos niños de once años, y yo creo que los profesores actuaron muy bien".