
-Tiene un hermano cantante. ¿Había tradición familiar?
-Ninguna. Sólo tuvimos la suerte de asistir a un colegio, el Samaniego, donde un señor, Antxon Lete, se preocupaba de hacer cantar a los niños.
-Tocaría un instrumento...
-Sí, el clarinete. Y lo hice en la Banda Municipal de Vitoria.
-¿Qué le parece Woody Allen como clarinetista?
-Woody es un artista, y esa personalidad especial, ese algo interno, lo transmite haciendo películas o tocando un instrumento.
-¿Y a usted no le tiró nunca el jazz?
-En su momento formé parte de un grupo folk y hacía improvisaciones.
-Fue alumno del gran Celibidache, que tenía fama de tirano.
-Sin duda era una persona difícil, dura. Pero cuando le veías crear era una vivencia que te hacía perdonarle todo.
-¿Dirigir exige más talento musical o más dotes de mando?
-Lo importante es que el mando llegue por el talento. Bernaola dijo de mí que era demasiado educado.
-Porque él era otro duro.
-Sí, pero tenía una gran sensibilidad, le vi llorar en cantidad de ocasiones. 'Celi' y Carmelo me enseñaron a amar la vida.
-¿Se irá con la música a otra parte?
-Yo en Bilbao me he hecho grande. Todos queremos crecer, pero yo ya paso veinte o treinta semanas al año volando por el mundo.
-¿Dos son muchas orquestas para el País Vasco?
-Son muy pocas. No damos abasto.
-¿Ha salvado usted a la BOS?
-No, no... La BOS me ha hecho a mí.
-¿Cómo estamos de cultura musical?
-Tenemos menos que en algunos otros países, pero aquí hay mucha creatividad porque hay ganas de vivir. Por eso la gente de fuera disfruta tanto cuando viene a España y a Euskadi.
-Se llega a disfrazar en conciertos para niños. ¿Da resultado?
-Los niños son la asignatura pendiente. Ahora bien, ¿quién debe enseñarles música?
-¿...?
-Yo creo que la escuela. Tendrían que terminar la Primaria sabiendo leer música. El fin no es crear músicos, sino fomentar su sensibilidad. ¿En cuántos países de Europa las familias se reúnen y tocan juntas!
-Vive usted en un pueblo.
-Legutiano, y no es casualidad. En el pueblo paseo con mis hijos como los demás, no voy de artista. Aprecio la sencillez de esa vida.
-¿Hace deporte?
-Es muy difícil. Hoy estás aquí, mañana allí. Tengo que pensar en hacer algo, por mi bien, pero deberá ser individualmente, como tantas cosas.
-Parece mentira esa soledad, rodeado de tantos músicos...
-Los directores somos seres solitarios. A veces son los propios músicos los que imponen esa distancia con el maestro.
-¿Y se vive bien de esto?
-Yo soy un afortunado de trabajar cerca de mi casa...
-Lo pregunto más claramente: ¿se gana mucho?
-Se pagan burradas, sí. Me ha pasado cuando empezaba que pedía una cantidad y me pagaban el doble porque era 'el precio del mercado'. Quizá a veces es excesivo, pero somos pocos.
-¿Es moderno o clásico?
-Soy un clásico de la vida, aunque he sido moderno en cuanto a la música.
-¿Qué está de moda en la clásica?
-Algo que no me gusta. Sacar la música de su esencia para venderla.
-¿Qué no haría nunca, lo de Luis Cobos?
-Ja, ja. Nunca me vendería. Cuando te pones delante de una orquesta estás desnudo, con tus conceptos, con tu rigor. Y no podría tocar algo en lo que no creo, me perderían el respeto.
-¿Cómo se puede preparar un concierto en tres días?
-Por el trabajo individual de los músicos. Depende de la calidad de la orquesta y qué puedas aportar tú. Hay veces que llegas al primer ensayo y aquello suena ya como un disco y tu pesadilla es que no tienes nada que decirles.
-¿Recuerda algún desastre?
-Jo..., sí los he tenido. Ocasiones límite en que no ha habido tiempo suficiente para ensayar y te has dado el leñazo. Es difícil reponerse, por ti y por tu relación con la orquesta.
-Si los Stones traen varios tráilers y son cuatro, ¿qué llevan de gira ustedes que son cien?
-Ja, ja... Nosotros no llevamos amplificación ni escenario. Pero es complejo mover una orquesta, sobre todo el instrumental, que es delicado.
-Ponga música a una fiesta de pueblo.
-La de Dakar, el grupo que va siempre a las de Legutiano.
-A un triunfo deportivo...
-La pomposidad de los grandes maestros rusos, Chaikovski, por ejemplo.
-A una velada romántica...
-A mí a veces me molesta la música en esas ocasiones.






