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Política

POLÍTICA
Zapatero considera que es pronto para ver los efectos positivos del diálogo con ETA
El presidente descarta suspender la autonomía de Euskadi, mientras Rajoy detecta falta de «rumbo» en el Gobierno
13.10.07 -
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Zapatero considera que es pronto para ver los efectos positivos del diálogo con ETA
Rodríguez Zapatero. / EFE
«Nos falta perspectiva para ver los efectos del tiempo de diálogo». Con estas palabras, José Luis Rodríguez Zapatero defendió ayer, durante una conversación con los periodistas en la recepción ofrecida por los Reyes con motivo del 12 de octubre, que aún es pronto para determinar si su apuesta por un final dialogado del terrorismo de ETA tuvo alguna consecuencia positiva. Fuentes del Gobierno sostienen que la tregua y su posterior ruptura provocaron una división interna en el entorno de la banda y en su colectivo de presos, que provocará un debilitamiento de su apoyo social. Sin embargo, el jefe del Ejecutivo prefirió ayer no ir más allá de la frase antes citada, porque la «prudencia» le obliga a no hacer en estos momentos una «evaluación» al respecto.

Lo que sí rechazó Zapatero es la comparación entre la ofensiva emprendida ahora por la organización terrorista y la escalada de violencia que siguió a la tregua de 1998, cuando José María Aznar estaba al frente del Gobierno. «Cada momento -sostuvo- es diferente en la larga lucha de la democracia contra el terrorismo». Amagó pero no concretó. Es decir, renunció a explicar por qué los tres últimos años no han sido una pérdida de tiempo en la batalla frente a ETA, como sostiene el primer partido de la oposición, que se muestra convencido de que la banda ha salido reforzada de la experiencia.

Ahora, según el presidente del Gobierno, no es el momento de hacer público ese análisis sino el de insistir en que el Estado democrático «está fuerte» para afrontar el futuro y el de advertir a los terroristas de que, enterrado el diálogo, «la única etapa que cabe es el abandono de las armas». Aun así, el PSOE se opone, como reclama el PP, a revocar la resolución del Congreso que en 2005 autorizó al Ejecutivo a entablar negociaciones con ETA si demostraba una «voluntad inequívoca» de renuncia a la violencia. «No aporta nada y es sólo un intento del PP de abrir un debate o discusión en lo que estamos de acuerdo», argumentó Zapatero.

Mariano Rajoy, sin embargo, no cree que el acuerdo sea tan evidente. En su encuentro informal con los medios, también en el Palacio Real, asumió que «todo el mundo» sabe lo que piensa sobre ésta y otras cuestiones, pero no lo que pasa por la cabeza del presidente del Gobierno. «Mis dos grandes discrepancias en esta legislatura han estado centradas en su decisión de negociar con ETA y en la de abrir un melón con las reformas territoriales que no se sabe adónde nos puede llevar. La pregunta ahora es: ¿Para qué valió todo eso?», se interrogó.

Certidumbres

El líder de la oposición aseguró que hay otras cuestiones, como la ley de dependencia o los presupuestos para Defensa, en las que el Partido Popular no ha tenido ni el más mínimo inconveniente en apoyar al Gobierno. Pero insistió en que con Rodríguez Zapatero al frente, al Ejecutivo le faltan dos cosas: «Certidumbres y rumbo».

Los conservadores subrayan que también fue gracias a su apoyo, y no al de los nacionalistas, como se puso freno al plan Ibarretxe en el Congreso. Por lo tanto, ahora reclaman más contundencia en la respuesta del jefe del Ejecutivo al referéndum planteado por el lehendakari, al que recibirá el próximo martes en La Moncloa para celebrar una entrevista que girará en torno a la futura estrategia de Ibarretxe.

A este respecto, Zapatero reiteró que el martes intentará que se imponga la «razón democrática» en una reunión «correcta en las formas pero clara y nítida en el fondo». Reiteró que el dirigente vasco tiene que respetar las leyes y la Constitución y que todo lo que no signifique respeto, no se hará, enfatizando que ese será el mensaje que le trasladará durante el encuentro.

El Gobierno sostiene que la iniciativa del lehendakari no es más que una estrategia electoral que nunca se llegará a concretar, entre otras cosas, porque es ilegal. De hecho, el propio presidente dio a entender ayer que queda mucho tiempo antes de octubre de 2008 y se negó, asimismo, a dar verosimilitud al escenario de una nueva andanada soberanista tras los comicios de marzo.

Los socialistas recuerdan que el plan Ibarretxe sufrió un fuerte varapalo en las urnas durante las últimas elecciones autonómicas. Zapatero dio a entender que su única hipótesis de trabajo es que esta vez ocurra lo mismo. En todo caso, descartó adoptar medidas excepcionales como la suspensión de la autonomía prevista en el artículo 155 de la Constitución en caso de que el lehendakari siga adelante con sus planes. «Ni se ha aplicado nunca -dijo-, ni se va a aplicar».
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