Aunque desde el primer momento afirmaron que no se iban a manifestar, ya que consideraron que ese lugar no era propio, porque parecía «un escondite», los asistentes desplegaron una pancarta donde se podía leer «ETA, ni olvido ni perdón» y, acto seguido, comenzaron a gritar consignas que hacían referencia a «la falta de libertad en el País Vasco», a la Monarquía y a José Antonio Primo de Rivera.
Permanecieron reunidos durante más de cuarenta minutos y algunos participantes increparon a los agentes y a los medios de comunicación hasta que los efectivos policiales lograron que desalojaran el lugar. Entre los asistentes se encontraba Ricardo Sáenz de Ynestrillas.






