
Si los aeneuvistas logran llevar a buen puerto sus planchas para los próximos comicios, sería la primera vez que la izquierda radical concurre a unas generales desde 1996, cuando la extinta HB obtuvo dos escaños y más de 180.000 votos. En 2000, su sucesora, Euskal Herritarrok, optó por pedir la abstención y en 2004 Batasuna ya había sido ilegalizada.
Bereziartua hizo un llamamiento a sus simpatizantes a organizarse «en el barrio, en el pueblo, en la fábrica y en la ikastola» para «llegar con fuerza» a la cita con las urnas y obtener el mayor número posible de papeletas. En las pasadas elecciones municipales y forales, ANV recogió los votos de la proscrita Batasuna, que pidió expresamente el apoyo a esta histórica formación política tras la anulación de las listas de ASB, consideradas sucesoras del partido ilegalizado. En el caso de ANV, el Supremo y el Constitucional invalidaron casi un centenar de sus planchas, pero alrededor de otras cien pasaron el filtro legal y la formación logró hacerse con 42 alcaldías.
Según los cálculos de la izquierda abertzale -que reclama como propias las papeletas nulas obtenidas en los municipios donde las listas de ANV fueron ilegalizadas y también los correspondientes cargos-, esta sigla habría obtenido casi 190.000 votos en los comicios de mayo pasado. Poco después, ETA rompió la tregua y los partidos abertzales acusaron a Batasuna de «engañar» a sus electores y a muchos de los candidatos aeneuvistas al pedir el voto para llevar adelante el frustrado proceso de paz.
Sectores 'limpios' de ANV manifestaron después en privado su frustración por la reanudación de la actividad terrorista, aunque, hoy por hoy, la postura de esta fuerza política respecto a los atentados de ETA es la tradicional en la izquierda abertzale. Aunque en sus estatutos repudia la violencia, el pasado miércoles ni Bereziartua ni la ex dirigente de EH Arantza Urkaregi fueron capaces de condenar el atentado con bomba lapa contra el escolta Gabriel Ginés, al que se refirieron como «lo acontecido ayer», además de proclamar su hartazgo por «tener que pedir la bendición para que se nos trate como a demócratas».
Iniciativa del PP
En este contexto, han arreciado las exigencias del PP para que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero promueva la ilegalización de ANV y EHAK -la marca de la izquierda radical en el Parlamento vasco- y los populares tienen previsto llevar la semana próxima este debate al Congreso. La iniciativa está condenada al fracaso porque el PSOE ya ha anunciado que votará en contra, si bien, con el anuncio de ANV encima de la mesa, es de esperar que los populares redoblen la presión sobre Zapatero. Aunque el Ejecutivo ha prometido estar «muy atento» a los próximos movimientos de ambas siglas, lo cierto es que rechaza de forma sistemática impulsar su ilegalización al considerar que no hay pruebas suficientes que acrediten sus vínculos con Batasuna. La Fiscalía concluyó la semana pasada que los datos obtenidos en la redada contra la dirección del partido ilegal no aportaban indicios de peso contra ANV y EHAK.
Bereziartua hizo ayer referencia a su posible proscripción y a la ilegalización «de ideas y proyectos, como hizo Franco durante cuarenta años», y se dirigió directamente al presidente del Gobierno: «Zapatero, escucha, este pueblo está en lucha». Según dijo, el objetivo de ANV al concurrir a los comicios no es otro que «poner freno a la operación política de PNV y PSOE contra la izquierda abertzale», los partidos a quienes hacen responsables del fracaso del proceso de paz.






