
El arquitecto estadounidense nacido en Canadá, Frank Ghery posa ante ante el Museo Guggenheim Bilbao./ EFE
El arquitecto estadounidense Frank Gehry ha afirmado que el "efecto Bilbao" logrado con el Museo Guggenheim-Bilbao es algo difícil de repetir, un "milagro" que fue posible por el "consenso" logrado a todos los niveles para construir este museo, que el próximo 19 de octubre cumple diez años.
Gehry, que se encuentra estos días en Bilbao con motivo de las celebraciones del décimo aniversario del museo que él diseño, realizó estas declaraciones en un encuentro con un grupo de medios de comunicación.
El arquitecto, quien recalcó que viaja por el mundo con su pasaporte canadiense, país en el que nació, porque le da "vergüenza" la política estadounidense, ha valorado los diez años del museo y ha asegurado que Bilbao "es lo mejor que le ha pasado a la (Fundación) Guggenheim".
Ha explicado que este proyecto tan "especial" fue posible por el consenso alcanzado entre todos los agentes implicados para "cambiar una comunidad de manera positiva", algo que le permitió "explorar con libertad ideas que no había podido explorar en el pasado".
"Es un gran ejemplo que ha tenido repercusión en el mundo museístico", ha afirmado Gehry, quien se ha mostrado muy alegre de "volver a casa", sensación que dijo siente cuando viaja al País Vasco.
Durante la charla ha relatado que donde quiera que va hay gente que le habla de Bilbao, del museo, y que muchos artistas amigos tienen adjetivos positivos hacia el edificio. Entre la excepción ha citado al escultor Richard Serra, quien tiene varias obras en el Guggenheim-Bilbao, y que, según ha explicado Gehry, ha definido el edificio de "chatarra".
Ha destacado que en ningún otro proyecto ha podido utilizar el mismo titanio que recubre este museo, ya que es muy difícil conseguir la cualidad reflectiva lograda en este caso.
Alrededores del Guggenheim-Bilbao
Respecto al cambio sufrido en los alrededores del Guggenheim-Bilbao, el artista ha destacado sobre todo lo positivo de que el edificio se haya convertido en un lugar integrado en la ciudad, por donde la gente pasea, pero se ha mostrado nostálgico de la "dureza industrial" que existía antes y que ha sido sustituida por jardines "demasiado bonitos" y que dan un efecto "dulzón, empalagoso".
Finalmente se ha mostrado sorprendido por el proyecto del artista francés Daniel Buren que ha recubierto el arco del Puente de la Salve -contiguo al museo- con una estructura de color rojo vivo con motivo del cumpleaños del edificio.
"Tiene buen aspecto", ha asegurado el arquitecto quien concluyó la charla revelando que "si fuera lo realmente listo me vendría a vivir a aquí, para disfrutar de la gloria".