
En el apartado laboral, la Agenda de Lisboa se propuso alcanzar en la UE una tasa global de empleo del 70%; del 60% en el caso de las mujeres; y del 50% en el de las personas de 55 a 64 años. Era aquella una época especialmente dura en España y el País Vasco, donde las tasas de paro se situaban en el primer trimestre de ese año en casi el 15%, cifra que en el caso de las mujeres subía hasta cerca del 22%.
La situación en Europa, en cambio, era mucho más amable. Si se toma como referencia la tasa de paro conjunta de los actuales 27 socios, el nivel era del 8,6%, y del 10% en el caso de las mujeres. Incluso las tasas de empleo femenino rebasaban ya cómodamente al 50%, aunque algunos países como España, Francia, Italia o Grecia llevaban mucho retraso.
Mejor que España
El fuerte dinamismo de la economía vasca en los últimos años, unido a una discreta incorporación de inmigrantes al mercado laboral, han permitido a la comunidad autónoma superar los estándares medios de la UE y rebasar nítidamente los de España, que pese a haber registrado una expansión mayor en el empleo, ha visto lastrada la evolución de algunos indicadores por la masiva llegada de trabajadores del exterior.
Así, Euskadi presentaba el pasado año una tasa de empleo global del 67,8%, a sólo 2,2 puntos del objetivo fijado en Lisboa, mientras que la femenina era del 58,3%, a 1,7 puntos del 60% prefijado para 2010. Esas cifras están 3,4 y 1,1 puntos por encima de la media comunitaria y serán presentadas al Parlamento vasco por el consejero de trabajo, Joseba Azkarraga, en noviembre.
La situación se traduce, según aseguró a este diario Jesús Monreal, director de Empleo del Gobierno vasco, en que «no habrá problemas» para conquistar las metas fijadas hace siete años en Lisboa. Incluso podrían cumplirse en 2008, añadía. El Plan de Empleo 2007/2010 del Ejecutivo autónomo estima para el final de su vigencia una tasa de empleo global del 72,5% y superar el 60% en el caso de las mujeres.
Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer para alcanzar a los países europeos más avanzados en esta materia y deberá pasar una generación para que sea la propia evolución demográfica la que permita acercarse a socios comunitarios como Holanda o Alemania.
Fracaso
Donde las políticas oficiales de casi todos los países están fracasando hasta ahora es en elevar la actividad de la población mayor de 55 años. Vistas las tasas de empleo que ofrece Eurostat, sólo cabe concluir que a los europeos les gusta trabajar cada vez menos a medida que avanzan en edad. En algunos casos, como Italia, son unos sistemas de pensiones que facilitan el retiro a una edad relativamente temprana; en otros, como en Francia, Bélgica, Austria, Eslovaquia o España, son la tradición o la capacidad económica para adelantar la jubilación los factores que mantienen muy por debajo del 50% la tasa de empleo en ese sector de población.
En concreto, Euskadi alcanzaba el año pasado el 43,4% -por debajo de España (44,1%) y de Europa (43,5%), mientras que otros países comunitarios, como Alemania y Holanda, se acercaban al 50%. Pero como el que no se consuela es porque no quiere, basta con mirar hacia zonas competidoras y vecinas como Francia o Italia -37,6% y 32,5% respectivamente- para contemplar con tolerancia este retraso en la modernización de la sociedad del conocimiento.






