El pasado mes de agosto, el Gobierno francés comunicó al Ejecutivo comunitario su intención de financiar un plan de reestructuración elaborado por la compañía. La empresa, que se presenta como la principal del sector en el país galo, fabrica y vende grandes electrodomésticos como lavadoras, refrigeradores y cocinas. Emplea a 4.000 personas y su volumen de negoció ascendió, en 2006, a 780 millones.
Las dificultades de FagorBrandt proceden de la competencia más barata, de origen asiático o turco, que se ha instalado en el mercado. Entre 2004 y 2006, la empresa ha acumulado pérdidas crecientes, según informaciones aportadas por el Ejecutivo comunitario. Asimismo, acusa la obligación que le ha sido impuesta de devolver 22,5 millones de euros e intereses que percibió en 2002 como deducciones de impuestos y que fueron declarados ayuda de Estado ilegal por la Comisión europea en diciembre de 2003.
La investigación abierta esta semana por la Comisión busca dilucidar si las nuevas ayudas podrían ser utilizadas por FagorBrandt para financiar la devolución de aquellas ilegales de 2002.
Las autoridades francesas aseguran que sin los 31 millones de euros de nuevas ayudas, la firma «no podrá hacer frente a las pérdidas esperadas en 2007 ni encontrar financiación adicional en el mercado».






