
ASIGNATURAS
ASIGNATURAS
Aunque comenzaron a hincar los codos la pasada semana, los ya no tan jóvenes -entre 55 y 75 años y casi todos con la tranquilidad de una jubilación asegurada- dejaron en casa las carpetas y mochilas, que también cargan a sus espaldas. Ayer tocaba escuchar. Aplicados y sin armar demasiado ruido, siguieron atentamente los consejos de José Urrutikoetxea, director de las Aulas y uno de los promotores de una iniciativa gestada hace ya casi una década por la BBK y la UPV. Esta intervención «supera el diseño universitario», por cuanto se trata, «sobre todo, de un proyecto humano», sentenció.
«Curiosidad intelectual»
Un diagnóstico con el que, a su juicio, «acertó de pleno» la Universidad del País Vasco al descubrir «las necesidades de la sociedad», cuando decidió abrir las aulas de par en par a gente que solía dedicar hasta entonces su tiempo de ocio a otras cuestiones. «Descubrimos que la curiosidad intelectual no está circunscrita a una edad de la vida», explicó, convencido, el rector de la UPV.
Juan Ignacio Pérez realizó incluso un ejercicio de «autocrítica» al recordar que, empezando «por él mismo», suele cifrar en 31 el número de centros docentes de la UPV. Un error, ya que, matizó a renglón seguido, «no es del todo correcto» por no incluir en ese listado a las Aulas de la Experiencia. Una iniciativa «pujante y estimulante» que ha adquirido sus propias «señas de identidad» y que se ha convertido en un «referente y símbolo» de la Universidad vasca.
Tanto que mientras otras facultades luchan contra los efectos del descenso de la natalidad, el centro de mayores crece de forma «enorme y mantenida». El curso que arrancó ayer de forma oficial en el campus vizcaíno contará con 386 alumnos, de los que 332 cursarán el título de Ciencias Humanas y los 54 restantes, los cursos universitarios para mayores, dirigidos a los que ya han obtenido la carrera.
Por sexto año consecutivo ha aumentado la matriculación, hasta el extremo de que la UPV no ha podido atender todas las solicitudes para el primer curso, en el que se han registrado 85 vizcaínos. Al cubrirse el total de plazas disponibles, la lista de espera ha engordado notablemente. Si el curso pasado, el excedente de matrículas superó la treintena, esta vez ha alcanzado el medio centenar. «Estas personas son un ejemplo para todos», recalcó Juan Ignacio Pérez, mientras que alumnas como Cristina, Begoña o Sorkunde, colocadas en las primeras filas y con la mente puesta ya en los primeros deberes, le escuchaban atentamente.










