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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Política

DESPUÉS DEL ARRESTO DE LA CÚPULA
Batasuna acusa al Gobierno de apostar por «abrir un nuevo ciclo de violencia»
Pernando Barrena se cuestiona qué vías quedan «cuando en un país se niegan las vías políticas» Tacha los arrestos de «vendetta» por el «ridículo» en el proceso
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Batasuna acusa al Gobierno de apostar por «abrir un nuevo ciclo de violencia»
CONTUNDENTES. Pernando Barrena, junto a Jone Goirizelaia, ayer en San Sebastián. / REUTERS
El encarcelamiento de diecisiete miembros de la mesa nacional de Batasuna ordenado el pasado domingo por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha devuelto a la primera plana a una formación que había perdido fuelle e iniciativa política de forma progresiva desde que ETA anunciara el fin del alto el fuego el pasado 5 de junio. De esta manera, la izquierda abertzale ha recuperado -de forma involuntaria- protagonismo, al tiempo que ha rescatado el discurso más duro y agorero que ya empleó en los momentos más críticos de la tregua. En este contexto, su portavoz Pernando Barrena extendió ayer la zozobra al acusar al Gobierno de «apostar por abrir un nuevo ciclo de violencia».

El principal referente de la izquierda abertzale en libertad compareció en San Sebastián junto a la también mahaikide y abogada de los arrestados, Jone Goirizelaia, para criticar con especial contundencia el «auténtico escándalo» que, a su juicio, supone el encarcelamiento de la mitad de la dirección de Batasuna. Con esta actuación, aseguró Barrena, el Ejecutivo apuesta «por un nuevo ciclo de confrontación y violencia» y se convierte «en su mayor apologeta». A renglón seguido, se cuestionó «cuáles son las vías que le quedan» a un país cuando «se le cierran las vías políticas y democráticas» para defender su proyecto político.

Mantener «la cabeza fría»

El dirigente abertzale manifestó que el temor que siente por ser detenido «no es nada» en comparación con el «miedo» que le produce «el posible nivel de confrontación que puede causar» la operación policial contra Batasuna. En otro momento, relacionó los encarcelamientos con el proceso de paz y los consideró como una «vendetta» del Gobierno por el «ridículo» que hizo al abandonar en mayo las negociaciones políticas con la izquierda abertzale y rechazar una propuesta de acuerdo final «puesta encima de la mesa por los mediadores internacionales» que intervinieron en las negociaciones, así como la oferta de «desarme» de ETA.

En este sentido, denunció que los arrestos los han impulsado «los mismos que durante años, día sí y día no, llamaban por teléfono» a los dirigentes de la izquierda abertzale. Una actitud que, en su opinión, significa «criminalizar la búsqueda de la paz». Y llegó a personalizar la responsabilidad en el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de quien -según aseguró-, partió la orden de detención. «Todavía tendrá en su agenda particular los teléfonos» de algunos mahaikides, afirmó.

Pernando Barrena atribuyó estas actuaciones a que el PSOE «necesita mostrar una especial saña y dureza» contra la izquierda abertzale, confiado en que ello le va a proporcionar «rédito electoral» y le va a permitir «ganar distancia con el PP» en los próximos comicios generales. Ante esta situación «especialmente grave», abogó, «más que nunca», por «mantener la cabeza fría». Al igual que en 1997, cuando también se detuvo a la totalidad de la mesa nacional de HB, «la izquierda abertzale va a saber salir adelante», vaticinó.

Jone Goirizelaia, por su parte, recalcó que el auto emitido por Garzón «nos sitúa ante un auténtico estado de excepción jurídico», porque estima que son «fines violentos la independencia y el derecho de autodeterminación», de manera que «criminaliza» a los detenidos «por lo que piensan».

Las dos marcas de la izquierda abertzale en las instituciones, EHAK en el parlamento y ANV en los ayuntamientos, también se explayaron sin tapujos contra las detenciones de los mahaikides. El grupo parlamentario encabezado por Nekane Erauskin acusó al Estado español de «fascista» y advirtió a Zapatero de que «no va a conseguir acabar con el movimiento independentista», que se encuentra «ampliamente enraizado en la sociedad vasca». El grupo ANV en las Juntas Generales de Álava, asimismo, señaló al PSOE y al Ejecutivo central como los «principales» impulsores de estas medidas de «represión y de criminalización» contra el «independentismo vasco».
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