El interrogatorio a los dos testigos, los primeros de los cerca de 80 que pasarán por la sala, sirvió para dejar constancia de los desesperados intentos por salvar el cuello de los dirigentes de Gescartera en los días siguientes a la intervención, Antonio Camacho y José María Ruiz de la Serna.
Morey: «Soy cantante»
También compareció el cantante melódico Jaime García Morey, quien aclaró que su papel en la agencia se limitaba a «leer periódicos». Suegro del dueño, dijo que «yo realmente, como su señoría no sé si sabe, he sido cantante».
Camacho le propuso el cargo de relaciones públicas, con idea de convertirlo en «presidente honorario e imagen de la sociedad». Morey estuvo dos meses al frente de su departamento, hasta poco antes de la intervención, y cobró la «excesiva» cantidad de 9.000 euros por «ir alguna mañana intermitente a leer periódicos y hacer llamadas a mi oficina artística». Un tiempo del que sacó poco provecho. «No entendí nada, no me enteré de nada, no ejercí de nada y fui a ninguna reunión», resumió. Explicó que decidió dejar su cargo «porque no hacía ni chapa y mi hija tuvo la típica pelea de novios», y no dio explicaciones sobre unos talonarios en su caja fuerte.






