
La ejecutiva del PNV analizó ayer la delicada situación en la que se encuentra el proyecto impulsado por los presidentes de la BBK, la Vital y la Kutxa. Éstos han visto cómo, una vez más, sus esfuerzos por crear en Euskadi la tercera caja de ahorros de España han chocado, de momento, contra el infranqueable muro de la política.
Aunque la formación presidida todavía por Josu Jon Imaz evitó el enfrentamiento dialéctico con los socialistas -de hecho, eludió citar expresamente a esa formación-, sí les lanzó varios mensajes.
Intereses «partidistas»
Tal vez el más claro es el que refleja su pesar y malestar ante la estrategia seguida por el PSE-EE. Al respecto, fuentes oficiales de Sabin Etxea señalaron ayer que, dado que existe una coincidencia plena sobre que la fusión es positiva y necesaria desde la perspectiva empresarial, «el PNV no entendería que otras formaciones -en clara alusión al PSE- intentaran politizar la cuestión de la integración con intereses partidistas en contra del bienestar de los ciudadanos».
Los nacionalistas no se quedaron ahí. Fueron más allá en su advertencia, al afirmar que «se entendería mucho menos que una formación que se ha mostrado dispuesta a realizar la fusión ahora la utilizara como chantaje político».
Y es que esa idea, la de apartar el proyecto de integración de las cajas de la tormenta partidista, se sitúa como uno los pilares básicos del planteamiento del PNV, que no duda en calificar la fusión como «estratégica para el país».
De hecho, la ejecutiva jeltzale dejó claro ayer, según los medios oficiales consultados, que «no tiene intención de politizar el asunto, ya que es una iniciativa con el único objetivo de fortalecer las cajas y la economía vasca». Por lo tanto, y a tenor de esa argumentación, la conclusión es que «este es un debate que debe permanecer en el ámbito de las entidades».
«La única pregunta es si la fusión es buena o no, y todo el mundo coincide en que es buena para los ciudadanos y para las tres cajas de ahorro», concluyeron las citadas fuentes.
Optimismo
Al margen de las declaraciones oficiales, en el seno del Partido Nacionalista Vasco existe la percepción de que, pese al frenazo dado al proceso por el PSE-EE como consecuencia de la consulta popular planteada por Ibarretxe, existen posibilidades reales de lograr un acuerdo con los socialistas que dé cobertura legal al proyecto de fusión. Eso sí, probablemente no antes de la próxima primavera, tras la renovación parcial de las asambleas de la BBK, la Vital y la Kutxa.
No hay que olvidar que ambas formaciones tratan de mantener un complejo equilibrio que les permita cerrar acuerdos importantes pese a la actual tormenta política. Por ejemplo, en el proyecto de la Ley de la Memoria Histórica, los Presupuestos Generales del Estado y, en contraprestación, los de la comunidad autónoma vasca.
Al respecto, en medios de la formación de Imaz se señala que «al igual que hay voluntad para alcanzar consenso en otros temas, se puede lograr en la fusión de las cajas».






