Esta frase se utiliza cada vez que algo se trunca, se rompe o se estropea y creo que pocos saben su auténtico significado. Porque el sustantivo marrano (en este caso el femenino) no se refiere aquí al mamífero conocido popularmente como cerdo (con perdón), sino a algo muy distinto.
A mí siempre me sonó extraño lo de «se j...la marrana» porque no veía relación entre la marrana y algo que se había ido al traste y continué en mi ignorancia, hasta que hurgando en el diccionario (tengo escrito un libro titulado 'El diccionario es una juerga' y que sólo han leído mis amigos íntimos) hurgando en el diccionario, repito, me encontré con la solución a aquel enigma lingüístico. Porque marrana, en la rotunda frase coloquial no se refiere al cerdo (con perdón), sino a lo que pudiéramos llamar el eje de la rueda de la noria. (acepción tercera de la segunda versión de este vocablo). Y aquí punto y aparte para que respire mi amigo Gonzalo que padece disuena y se atraganta con los párrafos largos.
Y como preguntaran ustedes lógicamente a que viene esta disquisición, les diré que me acordé de ella cuando el señor García y yo paseábamos por Doctor Areilza. Allí, en el numero 36, existe un supermercado que entre otras muchas cosas vende todas esas chucherías comestibles en las que los mozalbetes se gastan sus dineros, y frente a ese supermercado había un banco ocupado por mozalbetes y sobre todo mozalbetas comiendo chucherías amarillas y pipas.
Ya de retirada volvimos a pasar por dicho lugar, y pudimos ver las huellas de aquel consumo que los mozalbetes y mozalbetas habían hecho. Vimos el banco rodeado de una alfombra de cáscaras de pipas y por el suelo media docena de paquetes de plástico vacíos con lo que se que justifica el título de este comentario.
Porque lo más chusco es que a siete metros del banco había una papelera que estaba casi vacía.








