
Pero de la mano del nuevo siglo y tras muchos años sin fútbol de elite el ascenso a la división de plata impregnó de un destello ilusionante a la ciudad, preludio de lo que sería la actual época de esplendor tras la reconquista de esa morada entre los elegidos. Este último hito ha llegado al amparo de un entrenador, Unai Emery, que desde su presentación en los banquillos sólo conoce el éxito y parece aferrado a ese icono que también exhibe el escudo de la entidad andaluza, el indalo, símbolo de protección y buena fortuna y el más representativo, sin lugar a dudas, para todos los almerienses.
Y es precisamente esa estela dorada que parece seguir al joven preparador vasco la que nadie quiere perder a orillas del río Andarax; así como la evidente simbiosis mister-jugadores que el de Hondarribia ha conseguido se convierta en protagonista de un conjunto exento de estrellas -en esa línea han llegado también los nuevos fichajes (Cobeño, Juanito, López Rekarte, Melo, Pulido o Negredo)-, pero garante de una innegable y consolidada fortaleza colectiva basada en la estructura y el éxito de la pasada campaña.
En definitiva un partido y un rival que, sin duda alguna, merecen el máximo de los respetos, pero nada más. Sin presunción, pero también sin miedos ni complejos. Una actitud encauzada entre dos aceras: por un lado, la modestia de no olvidar nuestro punto de partida (la pasada campaña conseguimos la salvación en la última jornada); y por otro, la fe y la confianza en nuestras propias posibilidades para lograr que nuestro punto de llegada sea bien distinto al de los últimos años. Posibilidades o argumentos que, aunque evidentemente al día de hoy no sean suficientes para doblegar a determinados conjuntos con mejor plantel y mayor talento (varios de ellos ya han pasado en este exigente inicio liguero), sí deben serlo para plantar cara y superar a otros que en absoluto tienen superior potencial al nuestro. Al menos ese es no ya sólo mi deseo sino también mi convicción. Sin finales adelantadas, sin dramatismos, pero hoy empieza esa 'guerra'.








