Por mi parte y con la misma amabilidad que utiliza mi comunicante en su carta, me voy a tomar la libertad de hacer algunas matizaciones a sus argumentos. Porque eso de que la mayor parte de un periódico actual es publicidad, resulta también una especie de sofisma fácilmente comprobable.
Yo me he tomado la libertad de elegir al azar el periódico del día, he medido todas las columnas y he medido después las de publicidad, comprobando que de las 88 páginas del periódico sólo 25 eran de publicidad, lo que queda lejos de ser la mayor parte.
Pero aún hay más. Porque el amigo Fernando no ha tenido en cuenta que en los periódicos de antaño, los de cuatro páginas (ocho de las actuales) también había publicidad y también he medido los anuncios de uno de ellos, encontrándome con que de las cuatro páginas del diario, algo más de una y media eran anuncios. Y si a esto añadimos que aquellos periódicos de antaño se publicaban sin fotos ni temas gráficos, con muy escasa información local nacional y extranjera, y que los anuncios también son informativos, se entenderá mejor el símil ovíparo que ofrecía yo al principio. Que el periódico de hoy es como si por una docena de huevos nos dieran once docenas y de tres yemas cada uno.








