
Una exposición «de tesis» que recorre casi dos siglos de creación a través de 124 obras de 26 excepcionales artistas europeos y americanos, de Caspar Friedrich y William Turner a Paul Klee y Marc Rothko. Se cierra con el añadido de dos artistas vivos y partícipes de esa tradición paisajística evolucionada que se remonta dos siglos: Anselm Kiefer y Gerhard Richter.
Son todas obras en papel que constituyen una demostración empírica de la teoría de Rosenblum. Sostuvo el crítico e historiador que las abstracción moderna tenía su origen en el paisaje romántico de siglo XIX, y en especial en la tradición romántica del norte de Europa y América, una tesis que la exposición confirma a través de las 124 piezas magistrales reunidas por la Fundación March . El libro de Rosenblum «La pintura moderna y la tradición del romanticismo nórdico. De Friedrich a Rothko' se publicó en español en 1993 y anticipaba, como hace patente ahora la exposición, el «nacimiento de la abstracción desde el espíritu del paisajismo romántico».
'Incunables'
El recorrido de la exposición parte de tres piezas valiosísimas, los tres paisajes a la sepia de Caspar David Friedrich que se tienen por 'los incunables del romanticismo alemán'. Se titulan 'Primavera', 'Otoño' e 'Invierno' y fueron realizados en 1803. Se daban por perdidos desde 1935 y han salido recientemente a la luz al resolverse una herencia. La Fundación March se ha anotado un tanto al exponerlos en primicia internacional, ya que sólo se mostraron brevemente en Berlín tras su restauración.
A partir de ahí, la nómina de artistas es sencillamente abrumadora: Turner, Constable, Cole, Van Gogh, Munch, Kandisnky, Nolde, Mondrian, Klee, Ernst, Mark Rothko -de quien se exponen hasta seis piezas-, Pollock, Newman Gottlieb y un largo etcétera que se cierra con los contemporáneos y muy cotizados Richter y Kiefer. La mitad de las piezas son del XIX y la otra mitad del XX, y todas han sido cedidas por una veintena de museos europeos y americanos, y destacadas colecciones privadas.
Una selección que, según Javier Gomá, director de la Fundación Juan March , «invita a realizar ese viaje que demuestra cómo el romanticismo produjo un tipo de paisaje que anticipa la disolución de las formas y que desembocará en la abstracción norteamericana». Lo hace, además, «admirando los paralelismos entre estos diferentes autores, con casi dos siglos de diferencia en algunos casos».
Hacía notar ayer Gomá como esta exposición participa de pleno en el programa de exposiciones «de concepto» con las cuales la Fundación Juan March apuesta por demostrar «tesis académicas» a través de obras de arte. «Queremos llevar el plano del concepto académico al plano de la percepción sensible mediante los cuadros expuestos», resumió su director.
La Fundación March ha programado en paralelo a la muestra un ciclo musical titulado 'Del romanticismo a la abstracción'. En cuatro conciertos recorre los dos siglos en los que fueron creadas las obras, con cuartetos de Beethoven, Franz Schubert, Franz Liszt y Schönberg, y obras más recientes de maestros de la vanguardia del siglo XX como Charles Ives John Cage y Samuel Barber.








