
Después de pasar toda la noche recogiendo escombros y limpiando el agua y el barro que anegó las calles de Alcalá, principalmente en el centro, los vecinos conocieron la identidad de las dos fallecidas. Se trata de María Adán, una maestra de 35 años procedente de Jaén que acababa de instalarse en el municipio. Con dos hijos de 3 y 6 años, impartía clases de Primaria en el colegio Reina Fabiola, que este miércoles cerró sus puertas en señal de duelo.
La víctima circulaba con una compañera del centro y los hijos de ésta por la calle Nuestra Señora del Águila cuando fueron sorprendidas por la riada. María no logró salir del vehículo y falleció ahogada, mientras que los otros ocupantes fueron rescatados por los vecinos con cuerdas cuando eran arrastrados por la corriente, según relató el marido de la mujer superviviente.
La otra victima fue Pastora Hermosín, de 80 años, que se vio sorprendida por la lluvia torrencial en su domicilio cuando un autobús urbano perdió el control y se empotró contra la vivienda. Algunos vecinos apuntan a que la anciana falleció de un infarto a causa del sobresalto.
«No se veía nada»
Desde el Ayuntamiento explicaron que otras 16 personas han sido atendidas en un hospital cercano por politraumatismos e incluso hipotermias a causa del granizo y el agua helada que cayó en Alcalá. De todos ellos, dos permanecen en observación con pronóstico menos grave, mientras que otra persona, que fue arrastrada por la lluvia cuando iba caminando, permanece ingresada con rotura de pelvis.
Algunos de los afectados no han dudado en señalar que, pese a la orografía del municipio -de 65.000 habitantes y a menos de 17 kilómetros de Sevilla-, era la primera vez que veían una tromba similar, que dejó más de 80 litros de agua por metro cuadrado en menos de 20 minutos y estuvo acompañada de rachas de viento de hasta 100 kilómetros por hora. «Era como si hubieran puesto sábanas blancas en la calle, no se veía nada», relataba una vecina, quien destacó que el granizo, de hasta tres centímetros de diámetro, alcanzó el medio metro de altura, sepultó las ruedas de los vehículos y bloqueó las alcantarillas. Ésta fue precisamente la causa de que la riada fuera mayor, y que los tejados de algunas naves industriales y viviendas se vieran perjudicadas al no tener limpios los desagües, lo que hizo que se vinieran abajo, como ocurrió en tres de los cuatro colegios.
El alcalde, Antonio Gutiérrez Limones, recordó que la provincia de Sevilla se encontraba en alerta amarilla por las lluvias -el menor de los grados de emergencia- y explicó tras un pleno municipal de urgencia que «es muy difícil» luchar contra una avalancha similar «pese a que la ciudad cuenta con buenas infraestructuras».








