
Para cumplir el trámite, los titulares de los puestos estaban obligados a abonar de su bolsillo el 25% del coste total de la rehabilitación o bien acreditar que han iniciado el proceso para solicitar un préstamo con el que afrontar los pagos. Por este mismo motivo, la gerencia y los propios comerciantes eran ayer reacios a hacer cábalas sobre la cifra de colegas que habrá ratificado su apuesta por la reforma integral de La Ribera, un dato que podría hacerse hoy público. Por término medio, el precio del metro cuadrado de un puesto nuevo en el mercado reformado les sale a 4.611 euros, tras la última actualización del presupuesto general -ronda los 18 millones de euros, financiados en su mayor parte por los tenderos-.
Un referéndum
La asociación de vecinos del Casco Viejo Bihotzean calculó ayer que «el mega-proyecto dejará fuera a más del 50% de los actuales comerciantes». La agrupación pidió un referéndum en La Ribera sobre la rehabilitación de un mercado «de toda la vida», donde teme que ahora «suban los precios» del producto fresco, bandera de la plaza.
Otra cosa será saber cuánta superficie representan los partidarios de la reforma, pues no es lo mismo una pescadería o una carnicería que la venta de setas o el puesto de una aldeana, por poner un ejemplo. Como tampoco lo son sus expectativas de negocio ni, seguramente, su disponibilidad económica, aunque las ventajas del nuevo mercado teóricamente les beneficien por igual. Estas son algunas de las razones que dividen a los 121 comerciantes de La Ribera sobre la oportunidad y ventajas de una reforma de gran calado.
A falta de confirmación municipal, la rehabilitación consistirá en una nueva distribución: la planta baja se convertirá en zona de carga y descarga, la pescadería subirá al segundo piso -hoy lugar de exposiciones- y el resto de gremios -carnes y frutas, entre otros- se quedará en el primero, donde está. La segunda pata de la obra se basa en la modernización de unas instalaciones que, según ha dicho el alcalde, Iñaki Azkuna, en uno de sus reiterados avisos, «no aguantan una inspección sanitaria».










