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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Bilbao Basket

Bilbao Basket
Derbi vasco en la gran final
El iurbentia tumba al Barcelona y hoy se medirá al TAU en busca de su primer título: la Supercopa

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Derbi vasco en la gran final
EL CAPITÁN. Javi Salgado trata de evitar a un rival en su entrada a canasta.
Una Supercopa con final vasca. El guión esperado por muchos se fraguó en una jornada excitante, en la que avanzó hacia el partido decisivgo de hoy quien más confió y porfió. En el aperitivo lo hizo el TAU, maestro en esas lides, en la no rendición. En el plato estrella, el iurbentia no defraudó y se coló por derecho propio en la planta noble del primer título de la temporada. Se ha especializado Vidorreta, y por añadidura sus hombres, en borrar la sonrisa del rostro de Dusko Ivanovic. No hubo tercera mala y el montenegrino tachó otra fecha en su nocivo calendario. Sus tres últimas presencias en Bilbao y Barakaldo, otras tantas derrotas para su Barça.

Bendito baloncesto, deporte en el que cada vez es más habitual ver al grande morder el polvo en la cancha de su teórica víctima. Espléndido Bilbao Basket en comportamiento, tesón y riqueza para no ceder ni mental ni físicamente frente al campeón de Copa. Magistral salida de los de casa, amparados en su ambición. Borraron a un Barcelona que no daba crédito, tan confiado, como fallón y superado. En un visto y no visto, 15-4. Nervios, por aquello de que era demasiado bonito como para ser verdad. Incertidumbre por si había algún maldito despertador programado para despertar de su sueño a los 11.500 espectadores que en su inmensa mayoría respiraban vizcainismo por sus poros. Los pasos dados eran los idóneos. Asegurar las poesiones y penalizar la lentitud culé en defensa.

Las faltas encontraron un eco desproporcionado. 1-9 en detrimento visitante. Ninguna del iurbentia hasta el minuto seis, cuando el Barcelona ya llevaba varios ataques con el bonus a cuestas. La línea de tiros libres, la batuta de Huertas, ayer titular, y el binomio Banic-Weis lideraban la feliz realidad. Entre el brasileño y el francés, como una moto el primero, sumaban los primeros trece puntos del equipo. Al final del primer cuarto, guarismos capicúas en distintas decenas. 22-11. El partido había nacido con carrerilla.

Para que reinara el optimismo abundaban los motivos, los gestos. También los datos. Desactivados en su faceta anotadora los exteriores, de hecho todo el juego local en el perímetro, el margen de mejora era evidente. Mientras, Ivanovic buscaba con la mirada en su banquillo, pero por más que ajustaba la visión no encontraba a Navarro entre sus argumentos. Ya no tiene a 'la bomba' y eso hace que su arsenal no infunda el respeto otrora adjudicado a su escudo y colores.

Pero no deja de ser el Barcelona. Y reaccionó, como no podía ser de otro modo. Parcial de 2-14. El iurbentia colaboró haciendo lo que no debía. Mostró cierta flojera en el rebote, habilitó mayor radio de maniobra culé en la pintura y Lakovic. sólo él, apechugó con la responsabilidad. Dos triples de Huertas y Lewis fueron sendas amenazas ante las que los catalanes se arrugaron. Y las personales seguían partiéndoles el espinazo porque no había frescura para impedir que los de Vidorreta impusieran su mayor y mejor movilidad.

Pero la confianza era un as en la manga, un comodín para el iurbentia. Defendía bien, se atascaba en ocasiones, pero continuaba con algunos de sus talismanes desactivados en la anotación. Tuvieron que pasar 27 minutos para ver los primeros puntos de Recker y Salgado, en ambos casos desde la línea de tiros libres, la atalaya vizcaína desde la que se lanzaron las andanadas. Y sólo cuatro pérdidas en el descanso.

El duelo tenía un asfalto de primera sobre el que el iurbentia voló en la segunda parte. Manejó los tempos, sacó petróleo con el dinamismo de Salgado y Huertas al unísono en cancha. Todos aportaron. Nadie -norma de la casa- se quedó atrás. El Bilbao Basket voló hacia la primera final de su historia en la ACB. Como para dar saltos mortales. De alegría, claro.
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