
La Ertzaintza ha multado a 65 conductores en la red viaria vizcaína desde el pasado mes de julio tras descubrir en sus coches este tipo de detectores de radar. A diferencia de los legales, que avisan de los puestos fijos cuya ubicación debe ser pública, éstos destapan sólo los que están activos y los radares móviles, ocultos en coches o en trípodes. «El problema reside en que les sirve para ir corriendo y pegan frenazos sin ton ni son, lo que pone en riesgo a los demás usuarios y puede provocar accidentes», explica José Antonio Cuellar, responsable de la Unidad de Tráfico de Vizcaya.
De hecho, algunos de los dispositivos fueron localizados después de que el vehículo realizara «maniobras irregulares». «Sólo frenan cuando pita, si no, le sacuden. Como no cante, van a 160 kilómetros por hora», describe un agente de Atestados.
Existen once modelos en el mercado y la Policía autonómica ha encontrado ejemplares de todos ellos. El más sofisticado es un 'Stinger DSI', que se oferta como indetectable y cuesta unos 2.000 euros. Los ertzainas aplican el artículo 7.3 del reglamento General de Vehículos, que prohíbe «conducir vehículos que tengan instalados mecanismos o sistemas encaminados a eludir vigilancia de los agentes de tráfico, o que llevan instrumentos con la misma intención, así como la utilización de mecanismos de detección de radar».
«Reincidentes»
Se considera una infracción muy grave, que se sanciona con 150 euros, supresión de dos puntos y posible retirada del carné de entre uno y tres meses. Hasta ahora no se ha aplicado esta última medida, pero en el futuro los «reincidentes» serán castigados con más dureza. La Ertzaintza mantendrá controles periódicos y a los que sean cazados por segunda vez se planteará la retirada del carné, advirtió ayer Cuellar. Lo más grave, a su entender, es haber encontrado 'anti-radares' en un vehículo de una autoescuela -«¿cómo educan a sus alumnos?, se pregunta»- o en un taxi. También han parado a varios vehículos de sistema 'renting'. Lo que no saben es si fue de la empresa o del usuario de quien partió la idea de colocarlo.
Una vez que los automovilistas son sancionados, los ertzainas elaboran un informe, en el que se incluye un reportaje fotográfico, y se le retira el permiso de circulación, obligándoles a pasar una Inspección Técnica de Vehículos (ITV) extraordinaria, que demuestre que el equipo 'anti-radar' ha sido retirado. La experiencia de los agentes de la Ertzaintza revela que la conducción de este tipo de sistemas es peligrosa para el resto de los usuarios y se caracteriza por una «velocidad ordinaria notablemente por encima de los límites y una reducción brusca ante la presencia de radares fijos o móviles», señala Interior.








