
-De feria en feria, ahora en San Mateo.
-Sí. Me gusta muchísimo Logroño, su gente, cómo se vive, los ideales y la manera que tiene la gente de aquí de encajar la vida en una España tan complicada.
-¿Por qué Logroño?
-Conozco Logroño de toda la vida, me gustan sus tiendas, sobre todo sus peleterías. Igual me compro un piso aquí.
-O sea que, a sus noventa años, le gustaría empadronarse.
-Perdona, yo sólo soy mayor de edad (risas). Sí, me gustaría empadronarme, hay tranquilidad. Estoy harta de tanto rojo en Andalucía. Es un desastre y no funciona nada. Me he cansado de pagarles impuestos. ¿Qué hay que hacer para empadronarse aquí?
-Y cómo va la feria taurina.
-Me gustan mucho los toros, pero el miércoles vi un simulacro. Me gusta ver a un torero en función del toro que tenga delante. Lo del miércoles fueron toritos con rejoneo. Nunca deberían mezclar.
-Vamos, que no le gustó nada.
-Fue un simulacro. Soy muy respetuosa, pero, cuando no me gusta la corrida, me levanto y me voy.
-Y, ¿cómo le gustan las faenas?
-Un torero macho delante de un toro bravo. Lo que no sea eso es de 'pitiminí', como la nueva cocina de ahora o la moda del David Delfín ése, que odia a las mujeres y las quiere ridiculizar.
-Hablando de comida, un plato para estas fiestas.
-A mí me gusta todo y, gracias a Dios, en La Rioja hay poca nueva cocina. Se come bien. Recomiendo un estofado de toro.
-¿Con 'rioja'?
-Lo único que bebo en mi casa es 'rioja', porque es el único vino que no hace daño.
-Y, ¿con cuál brindamos por San Mateo?
-Con un Muga.
-¿Ha viajado sola a la feria?
-Siempre viajo sola. La vida que me gusta a mi no es de señora.
-Y los toreros riojanos, ¿son también de 'pitiminí'?
-Son buenísimos. No son figuritas de mazapanes, ni capullitos de alhelí, son unos pedazos de toreros. Me gusta muchísimo Diego Urdiales. Ese sí que es un buen torero.






