
Se trata de tres pisos en Manhattan, en el lujoso edificio Hampshire House, frente a Central Park, además de cuentas corrientes, títulos y obras de arte, entre ellas algunos Mattise. Todo es confiado a un 'trust', fórmula legal que separa la propiedad y gestión de los bienes, en el que de todos modos Mantovani, de 37 años, será la única administradora. Es toda una sorpresa si se considera que casi desde el día siguiente del funeral, ha sido retratada poco menos que como una bruja que tenía anulado a Pavarotti, le alejaba de sus hijas y le hacía la vida imposible. Tanto que el artista habría confiado a los amigos que quería separarse de ella. Sin embargo, es la que se llevará lo mejor de su patrimonio. Una de dos: o pasa algo raro o mienten todos los amigos que han dado entrevistas contando lo mala que era Mantovani, casada con el tenor en 2003.
Baile de testamentos
El baile de testamentos es un poco lioso. La clave del vuelco en la herencia es este último, dictado por el cantante el 29 de julio en su villa de Pesaro, que altera el anterior y encumbra a Mantovani como principal beneficiaria. Resulta curioso porque el primero, del 13 de junio, era de lo más ecuánime: todo a medias entre la viuda y las cuatro hijas de Pavarotti. Tres son de su primer matrimonio con Adua Veroni, con edades entre 39 y 44 años, y Alice, de cuatro, es fruto de la unión con Mantovani. Siguiendo la ley italiana, el tenor dejaba a sus hijas el 50% de sus bienes, el 25% a su esposa y el restante 25%, de libre asignación, también a ella como heredera universal. Todos parecían contentos, aunque ya Mantovani se erigía por sorpresa como gran triunfadora.
Sin embargo el documento posterior, que ha dado la campanada y Pavarotti ha denominado «testamento americano», desgaja del reparto su patrimonio estadounidense y aclara que va a parar, enterito, a su viuda. En realidad, se está hablando de unos 15 millones de euros, que según la prensa es casi la mitad de la fortuna del tenor. Es decir, el primer testamento queda devaluado, porque divide a medias solamente la otra parte. Resumiendo, las hijas se quedan con la mitad de la mitad, a repartir entre cuatro: tres octavos. «Es un acto dudoso, cuando menos nos coge por sorpresa», admitió ayer el abogado de las tres hijas mayores. También la prensa se preguntaba si es creíble que Pavarotti haya olvidado así a sus hijas, por las que tenía verdadera pasión.
El misterio del 'trust'
Según opina el abogado de las hijas, «el caso toma un cariz diverso» y, de entrada, va a exigir un cálculo completo del patrimonio de Pavarotti, «incluido el americano». En su opinión, los tres octavos que les tocan debe desprenderse del conjunto de los bienes. «Si, como parece, emerge un daño grave a la herencia total, que ya ha sido penalizada por liquidaciones y otras operaciones, valoraremos los pasos a dar», avisó. Esta indirecta sobre maniobras que habrían mermado la herencia se refiere a la intensa actividad financiera de Mantovani en el último año, que ha forjado un imperio empresarial a su nombre. Además, ya tenía los derechos de los discos de Pavarotti.
Otro frente de la polémica es el 'trust' creado para gestionar el patrimonio de EE UU. Según sostiene el 'Corriere', que lo dibuja como una jugada de Mantovani, aún no se había creado el día en que se firmó el último testamento. Así que fue después, mientras el artista estaba en el hospital, o quizá incluso tras su muerte. Los abogados de Mantovani replicaron ayer que el primer borrador es de mayo. Parece que la batalla no ha hecho más que empezar.










