
-¿Qué supone para el Museo recibir este galardón, para el que estaban nominadas otras 46 candidaturas, incluidos cuatro presidentes africanos?
-Nos sentimos muy honrados, emocionados, pero porque este premio viene a reconocer que la memoria del Holocausto, del horrible y sistemático asesinato de millones de seres humanos, tiene un profundo y vital significado para la convivencia hoy de la gran familia de las naciones. El trabajo del Yad Vashem es confrontar y estudiar el pasado para avanzar en la construcción de un futuro mejor, desde el permanente enaltecimiento de los valores humanos universalmente compartidos de la paz, la esperanza y la dignidad. Una labor ahora reconocida con tan prestigiosa mención internacional, que nos anima a seguir esforzándonos para transmitir esos valores a más gente, para construir un futuro mejor.
Un mundo mejor
-En pocas palabras, ¿qué es el Yad Vashem?
-Es un símbolo contra el mal. Un enorme centro de educación, de investigación, con 80 millones de documentos en sus archivos, de recuerdo, de actividades dirigidas a trasladar el mensaje de que los derechos humanos no pueden ultrajarse. Un centro de profunda reflexión sobre la naturaleza del hombre, que demuestra que del sufrimiento, la matanza y la muerte se puede extraer algo positivo: la creencia en Dios, que el bien triunfa sobre el mal. Eso es lo que queremos mostrar. La posibilidades un mundo mejor.
-Usted incide en el componente educativo de la institución, y este reconocimiento llega en un momento sensible, cuando incluso dentro de Israel se ha detenido un grupo juvenil racista de inspiración neonazi.
-En Europa y fuera de ella todavía hay ejemplos de ese tipo, lo que ha sucedido en Israel ha sido un hecho marginal, extremo, una anécdota aislada. Yad Vashem ha hecho y hace mucho por combatir la xenofobia, el antisemitismo, con el estudio, pero también con la preparación de profesores venidos de todo el mundo. Sin ir más lejos, el año pasado recibimos a un grupo de profesores y periodistas españoles que estuvieron con nosotros diez días.
-¿A qué van a dedicar los 50.000 euros con los que está dotado el premio Príncipe de Asturias?
-A formar más profesores, sin duda. En más programas de educación que harán posible transmitir los valores humanos por toda la Tierra.








