«Puede que haya querido evitar interpretaciones falsas o dobles, pero si ha sido así, ya hay quien piensa que sale a la arena de este modo debido a una falta de comunicación con su entorno», señalaban medios peneuvistas. La segunda reflexión de la jornada entre simpatizantes y 'blogeros' -un medio harto utilizado en la lucha interna del partido tanto por los seguidores de Imaz como los de Egibar- se dirigía precisamente hacia el líder del GBB e impulsor del discurso soberanista opuesto al todavía presidente del PNV. Dos preguntas acaparaban las especulaciones: «¿Qué hará Egibar ahora? ¿Retirarse del proceso interno?». Mientras algunos afiliados sostenían la conveniencia de que no presentara su candidatura «por una cuestión de dignidad», otros llamaban a «no enturbiar más la situación».
El PNV no es una formación habituada a los terremotos. Por eso, en los batzokis reinaba ayer una sensación de ingravidez, «de cosa preocupante. Todo ha sido rápido: hay organizaciones municipales que ni siquiera saben qué decir a los militantes. Hay inquietud. Aquí no nos gusta el 'ruido' y ya hubo bastante con la salida de Arzalluz», describe un significado militante.
En un partido caracterizado por la fidelidad a su responsable, la decisión de Imaz «provoca desazón, aunque tampoco hay que olvidar que la foto del lehendakari cuelga en muchos salones. Si al jefe del EBB se le es fiel, al lehendakari se le quiere y la confrontación de Imaz con Ibarretxe no gustaba a nadie», subraya un cargo interno. En ese sentido, «Imaz ha sido valeroso. Sale con dignidad. Se ha sacrificado por el PNV y, ¿por qué no decirlo?, posiblemente esté harto de malas artes y de insultos como 'traidor'».
En círculos del Bizkai buru batzar, la posibilidad de que Josu Jon Imaz dejara su cargo era un secreto, «pero a voces». Desde hace más de un mes circulaban incluso las informaciones apuntando a que el portavoz Iñigo Urkullu tenía previsto postularse para la presidencia, que cobraron mayor consistencia la semana pasada. «Ya desde la apertura del curso político en Zarautz, con dos discursos (el de Imaz y el de Egibar) tan distintos, se veía que algo debía ocurrir para desbloquear la confrontación». En ese sentido, hay sectores que «ven con gran alivio» la renuncia del actual presidente peneuvista.






