
El propio presidente no cesaba de alabar la labor del Gobierno capitaneado por Fradkov, al asegurar que ha conseguido frenar la inflación, aumentar el caudal de inversiones, elevar los ingresos de la población e incluso detener el declive demográfico del país. Desde su nombramiento, el 1 de febrero de 2004, a Fradkov siempre se la ha tenido por un jefe de Gobierno 'técnico'. Y es que aunque parezca paradójico, su peso político ha sido casi nulo. Putin no quería nadie a su alrededor que le pueda hacer la más mínima sombra. Fradkov fue nombrado en sustitución de Mijaíl Kasiánov, un político con más carisma.
Salta a la vista que el cambio acometido ayer tiene una explicación distinta, aunque no hay unanimidad entre los analistas a la hora de descifrarla. Los sondeos auguran una victoria aplastante de Rusia Unida, el partido del Kremlin, en los comicios legislativos del 2 de diciembre. Aunque el presidente habló ayer de «ciertos errores» del recién destituido Gobierno, no ha habido ninguno de gran calado, al menos en comparación con los gabinetes precedentes. Muchos politólogos rusos creen que hubiera tenido más sentido haber remodelado el Ejecutivo después de las elecciones.
Los principales canales de televisión del país mostraron ayer el momento en el que Fradkov presentaba a Putin su renuncia. Dijo que su decisión tiene como objetivo dejar libres las manos al presidente en lo relativo a nombramientos ante «los importantes acontecimientos políticos que se avecinan», en alusión a las legislativas y las presidenciales de marzo de 2008. Según el guión representado antes las cámaras era un cese. Sin embargo, Putin demostró que se trataba de una destitución.
Dimisión aceptada
El jefe del Estado aceptó inmediatamente la renuncia y respondió: «Tiene usted razón, debemos pensar juntos cómo estructurar el Gobierno y la dirección del país para que se corresponda mejor con el periodo electoral». Pocos líderes políticos admiten directamente que un remodelación ministerial se realiza por imperativos electorales.
El diputado liberal Vladímir Rizhkov declaró ayer a la radio Eco de Moscú que Zubkov será probablemente la persona que Putin proponga para sucederle. El parlamentario comunista, Víctor Iliujin, comparte el mismo punto de vista y señaló además que «es la persona ideal para que Putin pueda regresar al poder en 2012». Según la Constitución rusa, el actual presidente no puede presentarse a la reelección más de dos mandatos seguidos, pero sí podría hacerlo dentro de cinco años.
Los sucesores que se han venido barajando hasta ahora, aún en liza mientras no se diga lo contrario, son los dos viceprimeros ministros, Serguéi Ivanov, ex ministro de Defensa, y Dmitri Medvédev, antiguo jefe de la Administración del Kremlin. El primero tiene 54 años, doce más que el segundo. Por lo tanto, son jóvenes para conformarse con un único mandato. El influyente diario económico 'Védomosti' adelantaba en su edición de ayer la caída de Fradkov, pero se equivocaba al señalar a Ivanov como la persona que le sustituiría. 'Védomosti' daba por hecho que Ivanov, también antiguo miembro del KGB, iba a ser, no sólo el nuevo jefe del Ejecutivo, sino quien sucederá a Putin.
El presidente de la Duma, Borís Grizlov, manifestó ayer que los diputados se reunirán mañana en sesión plenaria para someter a votación la candidatura de Zubkov. Su aprobación necesita el apoyo de por lo menos 226 parlamentarios, de los 450 que componen la cámara, y nadie duda que se logrará su designación sin ningún problema. Putin disponía de dos semanas para presentar a la Duma su candidato a presidir el Gobierno, pero no ha querido demorarse. Una vez confirmado en el puesto, el nuevo primer ministro tiene una semana para formar gabinete.






