
AUTOCID BURGOS 76 - IURBENTIA 91
Así, en El Plantío se despojó ayer de sus temores Quincy Lewis, que se fue al descanso con 14 puntos (cuatro triples). El norteamericano dio un notable paso adelante, con colaboraciones estelares defensivas, y marcó el camino de los compañeros, que montaron su campamento en el perímetro. Desde la línea mágica despejaron los de Vidorreta su falta de mordiente inicial, conminada a un intercambio de canastas durante el primer cuarto. Así, Recker se apuntó a la fiesta (seis triples) y para el intermedio había quedado clara la intención, la meta a conquistar en el tercer bolo estival. Al final, 16 de 25 en triples, 64 por ciento, un día feliz para los francotiradores de La Casilla.
Al margen, funcionaron los ajustes defensivos con la sorpresiva incorporación de Marcelinho Huertas. El paulista debutó y dejó perlas que oxigenaron el juego vizcaíno. Sus dos primeros ataques se tradujeron en asistencias. En el tercero, una canasta. Después, un triple. Bienvenido. Antes, Salgado había combinado las secuelas del cansancio mental con ocho pases de canasta marca de la casa.
Se trataba de ganar, para no plantear brotes nerviosos, y probar, ampliar el repertorio, apuntalarlo en la mente de los recién llegados. Ambas metas logradas. Hasta hubo tiempo para ver a Savovic como improvisado 'cuatro' para proteger de faltas a Pasalic y Rancik mientras Garma se recuperaba en el banco de un golpe. La pretemporada avanza y el iurbentia no se queda atrás. Eso es lo que cuenta.







