
Estos y otros desconcertantes lamentos contra su segunda esposa, Nicoletta Mantovani, habría confiado el famoso tenor, fallecido el pasado jueves por un cáncer, a un matrimonio de amigos de toda la vida, el músico Leone Magiera y Lidia La Marca.
Lo hizo, según la pareja, en la visita que le hicieron al hospital el pasado 16 de agosto. Pavarotti pidió quedarse a solas con La Marca y se desahogó «como un niño» contra su mujer. Despotricó durante 20 minutos y luego le pidió que lo contara todo después del funeral. Y es lo que hizo ayer esta señora, «por deber moral», en el diario turinés 'La Stampa'.
El retrato que emerge de Nicoletta es despiadado y confirma algunos de los rumores de los últimos meses, que hablan incluso de que el tenor cambió recientemente su testamento para dejarla fuera del reparto de bienes. «Sólo piensa en el dinero, me trae documentos para que los firme, me amenaza con no dejarme ver a Alice (la hija de cuatro años de ambos), me hace escenas», habría dicho Pavarotti.
Su aislamiento habría incluido incluso a sus dos asistentes de confianza, el peruano Tino y su mujer Verónica: «Me ha alejado de ellos, que para mí son como hijos». Como culminación de este retrato de un hombre «desesperado», La Marca cita una frase lapidaria de Pavarotti: «¿Sabes cómo terminará? Que o nos separamos o me pego un tiro».
Tan tremendas revelaciones han atizado de inmediato el previsible culebrón 'post-Pavarotti', un mejunje formidable para la prensa compuesto de testamentos cambiados, fortunas incalculables, propiedades secretas y enemistad de la viuda con la primera mujer, Adua Veroni, y sus tres hijas. Nicoletta, 36 años menor que el difunto, saltó a la fama en 1996, el día que se publicaron las fotos de ella y Pavarotti, acaramelados en una playa de Barbados.
Su esposa anunció por medio de una carta pública la separación, aunque el divorcio no fue oficial hasta 2002. Pavarotti y 'la Mantovani', como se dice en Italia, se convirtieron en personajes de la prensa rosa por el romance, el posterior embarazo, el nacimiento de Alice en un parto trágico por la muerte del otro gemelo, y finalmente la boda civil en 2003. Tras el funeral, la historia arranca de nuevo.
La otra parte interesante es la fortuna y testamento del tenor. El patrimonio de Pavarotti ya salió a la luz a raíz del divorcio de Adua Veroni, por medio de cifras estratosféricas nunca confirmadas. Ahora vuelve a ser objeto de cábalas y la prensa italiana habla de una fortuna de 200 millones de euros.
Como el debate se ha disparado, las hijas del artista divulgaron el martes un comunicado en el que desmentían los números «fantasmagóricos» publicados y negaban que hubiera un «testamento de última hora». Según precisó el notario del tenor, hizo testamento el pasado 29 de julio, antes de su recaída fatal, y será comunicado a la familia en los próximos meses. Las hijas de Pavarotti también rechazaron como «especulaciones» la supuesta mala relación entre ellas y Mantovani. Pero todo esto era antes de las revelaciones de ayer.






