Alejandro Sanz durante un momento del concierto en Madrid. / EFE
La parada de El tren de los momentos en Madrid rindió al público de Las Ventas a los pies de Alejandro Sanz en una noche en la que el cantante comenzó gustando con temas de su último álbum y concluyó encandilando con un repaso a sus éxitos más conocidos, con las visitas de Malú y Antonio Carmona.
Sanz comenzó entonando la canción que da nombre al disco, seguida de otros temas de su último trabajo como En la planta de tus pies, Enséñame tus manos, o La peleíta. Comprobó que la ciudad que le vio nacer no ha perdido ni un ápice del cariño que ya le demostró en su último lleno de hace tres años, que no dudó en devolver con expresiones como "por fin el tren paró en casa".
Pero la presencia del cantante en Las Ventas fue creciendo a medida que aparecían antiguos éxitos como Quisiera ser, Cuando nadie me ve o Corazón partío, con la que se levantó la plaza y el artista se marcó unos pasos flamencos. Más tarde, Sanz recobró la seriedad y sacó su lado más solidario al recordar a las víctimas del terremoto de Perú, a quien dedicó Dónde convergemos.
Hacia el ecuador del espectáculo llegó el paso definitivo para que la noche terminara de explotar: un popurrí de Mi soledad y yo, La fuerza del corazón, Y si fuera ella y Amiga mía, y posteriormente el tema El alma al aire, hicieron desgañitarse a cientos de gargantas -principalmente femeninas- que corearon hasta la última letra.
Acompañado por Malú y Antonio Carmona
Después llegaría la primera visita de la noche con la aparición de la que fue 'aprendiz' del cantante gaditano, Malú, quien le acompañó en A la primera persona, a la que siguió Try to save, con la que Sanz desapareció del escenario.
Los gritos de "oé, oé, oé" le devolvieron una primera vez; en esta ocasión, en solitario y sentado al piano para hacer una reflexión sobre la vida a modo de chirigota intimista, que enlazó con la balada Lo ves, un momento único en el que un Sanz emocionado se limitó a tocar para escuchar a su público.
Pero Madrid quería más, y esta vez a fuerza de pitidos devolvió al cantante al escenario junto al ex componente de Ketama Antonio Carmona, con quien compartió Para que tu no llores. Hacía rato que Las Ventas estaban completamente en pie, y así permanecieron para bailar al ritmo de Te lo agradezco pero no -muchas voces esperaban que apareciera Shakira- y No es lo mismo.
Esa fue la última canción del concierto, pero el clima generado hizo que nadie se moviera de sus asientos, un detalle que Sanz agradeció rodeado de toda su banda y bailando al más puro estilo flamenco al compás de las palmas y los "olé" de sus seguidores.