
Cabrera presentó ayer las cifras del nuevo curso académico. Uno de los grandes retos del Gobierno, adelantó, será rebajar el porcentaje de abandono escolar, que alcanza al 29,9% de los alumnos mayores de 16 años, casi el doble de la media europea. Una de las medidas encaminadas a ese fin será flexibilizar el paso de curso en Bachillerato. Los alumnos que suspendan hasta cuatro asignaturas se les mantendrán los aprobados en las materias que hayan superado y podrán matricularse en otras de segundo.
«Si un alumno consigue superar varias asignaturas de un curso, aunque no lo haya terminado, ¿es lógico penalizarle obligándole a repetirlo completo? Creo que esa es una invitación al abandono», apuntó Cabrera. La ministra recalcó que las tasas de fracaso siguen siendo «muy altas» e «insostenibles en el futuro».
Pero lo que marca el arranque de este nuevo curso en España es la entrada en las aulas de la Ley Orgánica de Educación (LOE), un año y medio después de ver la luz en el Parlamento con el voto en contra del Partido Popular. Más de 1,8 millones de alumnos de Primaria y Secundaria estrenarán las reformas educativas contenidas en la nueva Ley, que, en años sucesivos, se irá ampliando al resto de las etapas escolares no universitarias.
100.000 alumnos más
Los primeros en comprobar las nuevas medidas serán los estudiantes de 1º y 2º de Primaria (6-8 años) y los de 1º y 3º de Secundaria (13-14 años y 15-16). Todos ellos tendrán un nuevo sistema de evaluación y promoción de curso, se reforzarán determinadas materias (Lengua y Matemáticas) y habrá otra nueva: Educación para la Ciudadanía, de obligado cumplimiento.
Los responsables ministeriales también tienen intención de potenciar el aprendizaje de idiomas en las etapas de Primaria y Secundaria. Por primera vez, se amplía a alumnos de seis años en las autonomías en las que aún no se había implantado la enseñanza de lenguas extranjeras a esa edad, unos 500.000 estudiantes. La nueva norma contempla la posibilidad de que las comunidades autónomas (competentes en materia educativa) ofrezcan una segunda lengua extranjera a partir de los 10 años.
La LOE potenciará también la presencia de Internet en las aulas, un proyecto integrado en el Plan Avanza del que se beneficiarán unos 20.000 profesores. Asimismo, se desarrolla el Real Decreto de la Formación Profesional, con la ampliación de la oferta formativa, y se modernizan las enseñanzas artísticas como título de grado medio.
El curso entrante arroja otros datos significativos. El número de matriculados se ha incrementado en 100.000 con respecto al pasado año, hasta alcanzar los 8,5 millones, de los cuales 7,2 estudian en enseñanzas no universitarias. Las mujeres son mayoría en Bachillerato, FP y Universidad, mientras que los hombres destacan en Primaria y Secundaria.
Más de 623.000 docentes darán clase en 23.678 centros educativos: la mayoría de la red pública y casi 7.000 en colegios de régimen concertado -con subvenciones de la Administración- y privado. El número de alumnos por aula en escuelas estatales es de 19,3 en Primaria y de 23,8 en Secundaria. En la red concertada sube a 24,2 y 26,9 respectivamente.
El responsable de Educación en el Partido Popular, Eugenio Nasarre, consideró que la LOE introduce muchas reformas aprobadas en su momento por la Ley de Calidad y acusó al Gobierno de entrar en el sistema educativo «como un elefante en una cacharrería». «El mejor ejemplo» -dijo- «es la asignatura de Educación para la Ciudadanía», en cuya «defensa a ultranza» del Ejecutivo han abundado las «amenazas y la prepotencia». La ministra de Educación criticó al PP por su visión «catastrofista» de la enseñanza.








