El paisanaje de GH 9.0 es para dejarte con la boca abierta: parece escogido con la única finalidad de impulsarte al exilio. Este año merece nota particular una muchacha de Málaga -oprobio de la viznaga- que se autotitula «de profesión juerguista», aficionada al tarot y, eso sí, muy concienciada, porque dice que le repugna la gente racista y «xenófoga», con inverosímil 'g'. Junto a ella, en GH 9.0 comparecen personajes de lo más dispar. Rectifico: de lo más disparatados. Uno dice haber traído consigo 105 calzoncillos. Otra/o es transexual/a. Para poner la nota solidaria, hay una de las concursantes que es invidente. Otro dice que ha sido soldado en Irak. Una muchacha de Morella está estudiando Derecho con 25 años, o sea que se toma la vida con calma. Hay varios que son profesionales del 'casting', es decir, gente que vive para salir en la tele y que, por tanto, extrema los rasgos distintivos en su aspecto físico; el resultado es generalmente estrafalario. Capítulo aparte merece la cuestión neumática: los espectadores, ya han calculado en varios kilos la cantidad de silicona y botox repartida entre las concursantes. Nadie duda de que GH 9.0 será un éxito. Esto es España.







