
Una intensa jornada en la que se celebró la tradicional alubiada del último lunes de las fiestas. Este año, por segunda vez en medio siglo, no se ha celebrado la comida de la Cofradía, aunque nadie se quedó sin su plato, ya que multitud de lonjas, bares y espacios al aire libre se acondicionaron para poder reunir a los comensales. Algunos ya se sentaron a la mesa disfrazados y otros se ataviaron después.
Improvisados hippies lucieron flores y largas pelucas afro, gafas de pasta y colores chillones. David Mata, un joven de la localidad, no había nacido en los setenta, pero se unió a la fiesta 'remember', una de las novedades del programa, junto a su cuadrilla. «Siempre nos disfrazamos, aunque éste ha sido más fácil porque desde el Ayuntamiento se nos ha pedido qué disfraz llevar. Debería de animarse todavía más gente y perder la vergüenza. Esto se prepara en un momento y es una vez al año», animaba el joven de 24 años luciendo moda setentera.
Una plataforma recorrió por la tarde las calles de la localidad con su bola de espejos, vistosas luces y cantantes en directo. El espectáculo encandiló a todos, especialmente a quienes recordaban aquellas melodías de juventud. El desfile ye-ye culminó con una verbena en la Plaza del Pueblo. Aunque por haber, hubo música y ambientes para todos los gustos.
Pero este guiño a la nostalgia no ha sido la única novedad de los festejos de Ugao-Miraballes, que también han incluido una olimpiada entre las cuadrillas que, de esta manera, han tenido más protagonismo que nunca. Decenas de comparseros, niños y mayores, han tomado parte en esta original competición en pruebas por edades.
Vestidos con los clásicos 'mil rayas' los amigos de 'Indabalaiak' disfrutaron de lo lindo en esta última jornada. «Lo que mejor se nos ha dado han sido los herri kirolak, pero también nos hemos preparado a conciencia para el concurso de play back», confesaban entusiasmados Garazi, Leire, Unai, Julia, Marta y Amaia, algunos de los integrantes de esta amplia pero joven cuadrilla con más de cuarenta miembros de entre 9 y 11 años.
Vuelta a la bola
Ya de madrugada, y como broche final de la fiesta, se celebró la tradicional 'vuelta a la bola' en la fuente de los Tres Caños. Una costumbre que no pierde asiduos con el paso del tiempo. «Una vez, hace muchísimo, un txistulari medio en bromas se subió a la fuente y comprobó que la bola de piedra se movía. Desde entonces todos los años le da la vuelta alguien representativo», explicaban ayer los vecinos a los que por primera vez observaban este curioso espectáculo, todo un ritual de los festejos de la Virgen de Udiarraga.
En esta ocasión la vuelta a la bola la dio Fernando Ipiña, presidente durante más de dos décadas, de la sociedad ciclista local. Este acto puso punto y final a cuatro jornadas de jolgorio ininterrumpido. Eso sí, solo hasta el año que viene.









