
Senekowitsch solía presumir de haber conseguido clasificar a la selección de Austria al Mundial de 1978. «El primero para nuestro país en veinte años», repetía. Hasta su coche, una berlina alemana con asientos de cuero, lucía la matrícula VU WM78, siglas de 'World Mondiale 78'. «Tener esa matrícula durante quince años me cuesta cerca de 175 euros. Pero no me importa. Ése fue mi Mundial», proclamaba el austriaco.
El técnico, que también fue internacional como jugador, logró que la Austria de Krankl llegara hasta la segunda fase del Mundial en la que firmó una épica victoria ante el gran rival de su país, Alemania. En la primera ronda, además, sorprendió a todos al acabar como líder de grupo, por delante de Brasil y España, que quedó eliminada.
Tras el campeonato, que acabó ganando Argentina, Senekowitsch tomó el relevo de Koldo Aguirre en el banco rojiblanco. En su primera temporada como entrenador del Athletic, con Urkiaga, Argote, Dani, Rojo entre otros jugadores, el equipo vizcaíno acabó la Liga en séptima posición.
El delantero Txema Noriega, que completó ocho temporadas en el Athletic, dio el salto al primer equipo ese curso: «Helmut logró poner de moda el fútbol austriaco. Lo relanzó, tras años de olvido».
Han pasado casi treinta años desde que el entrenador abandonara el Athletic, pero los jugadores todavía recuerdan cómo les apretaba las tuercas en Lezama. «Era durísimo -rememora el futbolista-. Nos metía mucha caña, sobre todo, a los jóvenes. Ya de primeras, cuando llegó, completamos una pretemporada muy dura».
El austriaco se fijaba en todo: dentro y fuera del campo. Y sus jugadores lo sabían. En una ocasión, recuerda Noriega, a uno se le ocurrió aparecer en una concentración vestido con unos pantalones de pana. «No sé quién fue. Íbamos en un autobús y nada más verlo, el 'míster' empezó a gritar: '¿Pastor, pastor! Quítate eso que pareces un pastor'. Nosotros éramos jóvenes y a él, más mayor, le costaba vernos con 'pintas' más modernas».
Senekowitsch abandonó la disciplina rojiblanca nada más arrancar el curso 80/81, tras caer derrotado en las dos primeras jornadas, ante el Zaragoza y el Real Madrid.
El técnico llegó a la segunda jornada, en el Bernabéu, en el punto de mira. No acababa de convencer a parte de la grada. Y para poner peor las cosas, se le ocurrió declarar antes del inicio del encuentro que perder 1-0 no sería mal resultado. Y visto lo visto -el Athletic cayó derrotado 7 a 1- tal vez tenía toda la razón, pero no debió decirlo. Sáez le sustituyó al frente de la primera plantilla.








