
EL AUTOR Y SU LIBRO
-¿Llegó al género por encargo y le tomó gusto?
-Bendito encargo. Fue un poco por derivación desde la poesía. Mis poemas eran muy narrativos y fácilmente convertibles en microrrelatos. No era consciente de estar en ese registro hasta que hace quince años Antonio Fernández Herrera me encargó tres microrrelatos para una antología.
-¿Reúne este libro todas sus minificciones?
-Casi. Algunas son inéditos, otras estuvieron en 'Días imaginarios' y 'Cuentos del libro de la noche' y se suman aquellos del encargo. Hay incluso una ponencia irónica escrita en forma de veinticinco microrrelatos que presenté en un congreso del género y otros rescatados de publicaciones diversas.
-Quintaesenciar y luchar contra el fárrago, como quería Gracián, ¿es el reto supremo del escritor?
-Quizá no el supremo, pero sí un gran reto. Hay que experimentar, apostar por la concisión, la condensación y la precisión. Dar algo muy intenso en muy pocas palabras.
-Si el cuento no admite errores ¿el microcuento aún menos?
-Media coma de más puede matar un microrrelato. Esa es su servidumbre. Se piensa que la brevedad y la originalidad son suficientes, pero eso una enorme trampa. He de ser breve, pero tengo que relatar. No basta un chiste o una ocurrencia. Hay que contar.
-¿Hay medida microcanónica?
-No lo sé. Iría de diez líneas a cuarenta. Ninguno de los míos supera el folio y medio. Pero no soy fundamentalista. Creo que 'Continuidad de los parques', de Cortázar, con dos páginas, es un perfecto microrrelato.
De la tradición oral
-¿Qué lo diferencia del aforismo, el haiku o la fábula?
-La frontera no es precisa. El haiku es poético y por lo común no narra. Habla de la huella de un pájaro, del pétalo de un lirio..., aunque los hay más narrativos. El aforismo es sentencioso y con un aporte filosófico. A veces se aproxima a la fábula, como hizo Monterroso. También los hay que llevan consigo una anécdota que los acerca al microrrelato, que, por encima de todo, insisto, tiene que contar.
-Poco menos que milenario ¿es común a todas las culturas?
-Es tan viejo como la propia ficción y, entre nosotros, casi milenario: tan antiguo como la literatura castellana. En tradiciones como la árabe o la china es también antiquísimo. Viene de la tradición oral. Es anterior a la escritura, aunque estemos descubriéndolo ahora. Es muy antiguo pero al mismo tiempo en ebullición. Se renueva en el siglo XX con una visión irónica, cargada de intención y metaliteratura que nace del simbolismo y del modernismo. Para las vanguardias fue todo un estímulo. Están los 'Crímenes ejemplares', de Max Aub, o las greguerías, que son en un diez por ciento microrrelatos. Ramón Gómez de la Serna encontró con ellos un filón.
-Si editorialmente el cuento siempre lo tiene crudo, ¿qué pasa con el microrrelato?
-Sobrevirá. Es una 'delicatessen' para lectores con buen paladar. Es además un terreno de experimentación que abre fronteras y que interesa mucho a la gente joven. Y eso que es un punto de llegada más que de salida.
-Ideal para teléfono móvil ¿No es aberrante?
-Todo lo contrario. Es interesante. Hacer literatura, un cuento, y leerlo a través de un mensaje sms en el teléfono móvil es fantástico. Las nuevas tecnologías han cambiado las maneras de escribir, en especial lo que se llamaba arte epistolar. Todo se comprime, hay guiños y se abrevia radicalmente. Son formas instantáneas de comunicación que estimulan la imaginación.
-¿Los microcuentos ¿alimentan sus novelas, o viceversa?
-No. Son compartimentos estancos. El cuento y el poema son iluminación, fogonazo. La novela es exploración. Una novela es un matrimonio a largo plazo y el microrrelato una aventura urgente. El cuento lo veo. La novela la investigo hasta saber dónde me lleva. En el relato prima la inspiración y en la novela la reflexión.
-Cite a algunos grandes del género 'micro'.
-Rubén abre cauces, pero se queda antiguo. Juan Ramón Jiménez tiene unos microrrelatos espléndidos. Cortázar también, como los de corte erótico del argentino Marco de Neri. Las greguerías de Ramón, en muchos casos, entran de lleno en el género micro.






