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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Sociedad

sanidad
Machacados por el deporte
Su práctica intensiva y el fervor por una vida sana hacen que personas jóvenes padezcan males propios de la tercera edad
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¿Cómo olvidarlo! Las gradas, a rebosar de público y sobre la pista diez hombres, cinco contra cinco, a la espera de que un toque de silbato rompiera el gélido silencio del pabellón. De repente, ocurría, pitido, y la calma tensa estallaba en un griterío. Comenzaba el espectáculo. El disco se deslizaba volátil sobre la cancha, un golpe de stick hacía saltar por los aires mil pedazos de escarcha y los jugadores del Nogaro hacían valer al público su condición de reyes europeos del hockey sobre hielo. ¿El deporte más rápido del mundo! «Es un recuerdo imborrable. Ganamos siete ligas de España, dos copas, otros dos copas de Europa...», recuerda Joe García, un bilbaíno de 48 años que tuvo el privilegio de vestir incluso la camiseta de la selección nacional, primero en el equipo junior y luego en el absoluto.

«¿Sí, lo echo de menos!», reconoce el jugador del mítico equipo vasco. «Tú eres futbolista y, vale, puedes jugar en el Écija y estás tan contento. Pero imagínate por un momento que pudieras contar que un día jugaste en el Madrid y lo ganaste todo. Pues yo jugué en el Nogaro y durante muchos años fuimos los campeones. ¿A la fuerza tengo que añorarlo!», relata nostálgico el deportista mientras un osteópata explora el estado de su hombro. Se llama Fernando Ordozgoiti y conoce la evolución de las articulaciones de Joe prácticamente desde los tiempos en que su paciente soñaba con emular a los míticos Bobby Orr y Phil Exposito, de la Liga norteamericana.

Joe García recibe tratamiento contra la artrosis que ha machacado su hombro. Tarde o temprano tenía que tocarle y a él le llegó hace seis años, con 42. Su terapia es el precio de los laureles, el que se abona por haber tocado la élite del deporte y por haber vivido la práctica del ejercicio sin más límite que la victoria. «Echo de menos el ambiente entre los compañeros tanto como la dureza de los entrenamientos a los que nos sometíamos. Lo vivimos a tope. Hacíamos 'footing' durante una hora, luego íbamos al gimnasio y para terminar nos metíamos media hora en la pista para ensayar tácticas».

El caso de Joe García no es único. La aparición de lesiones óseas y reumáticas en edades tempranas, el hecho de que problemas de salud ligados tradicionalmente a la tercera edad se desaten en torno a los cuarenta años, e incluso antes, se está convirtiendo en un auténtico fenómeno social. Lo propician, a menudo, factores como el endiablado fervor por mantener una vida sana, la pasión por el deporte y el deseo incontrolable de querer disfrutar de un cuerpo estilizado que cumpla con los cánones de la moda.

Envejecimiento precoz

El de la artrosis es el ejemplo más claro de esta situación por ser uno de los problemas de salud más extendidos. Las estimaciones apuntan a que afecta a más de cinco millones de españoles. La mayoría de ellos, dos millones de ciudadanos, la sufre en las rodillas, pero puede brotar en cualquier articulación. En la cadera, la columna vertebral, el cuello, el codo, la rótula... La enfermedad aparecía tradicionalmente después de cumplidos los 50 años, no como una consecuencia inevitable del envejecimiento, sino porque su incidencia aumenta de manera progresiva con la edad.

El panorama, sin embargo, ha cambiado. Las consultas de osteópatas y reumatólogos han comenzado a atender problemas de artrosis y artritis en personas de cuarenta años, treinta e incluso más jóvenes. «La patología puede comenza a los 20 ó 25 años», alerta Ordozgoiti. «Pensemos en que antes uno no comenzaba una actividad deportiva fuerte hasta los 17 ó 18 años; pero ahora esa edad se ha adelantado. Si al cuerpo se le exige un esfuerzo y un trabajo muy precoz a los 13 ó 14 años, el organismo reacciona queriéndose hacer más fuerte antes de tiempo». ¿Qué ocurre entonces? «Que se oxifica», responde su colega Alberto Mesanza. «Que envejece de manera prematura y aparecen antes problemas como artritis, artrosis, ciáticas y estrechamientos de la columna vertebral, que también podrían considerarse artrosis precoces...», explica el experto.

El problema no es exclusivo de los deportistas profesionales, sino de los muchos que se quedaron en el camino de serlo y los que juegan a imitar a sus ídolos. «Hay mucho aficionado que se machaca tanto como el profesional y sus condiciones físicas no se lo permiten». La práctica de determinados deportes, especialmente la escalada y la halterofilia, incrementa el riesgo de sufrir una complicación en las articulaciones, pero la lista de 'ejercicios peligrosos' es larga. Fútbol, rugby, baloncesto, piragüismo, golf, atletismo, surf, tenis, danza, lucha... Todos ellos, y alguno más, favorecen la aparición de complicaciones que pueden acabar requiriendo la visita al osteópata, sobre todo si no se practican con cabeza.

La artrosis es un problema de salud generado por el deterioro paulatino de las articulaciones. La unión de los huesos está protegida por una especie de almohadilla, un tejido fibroso y elástico que se llama cartílago y que tiene encomendada la misión de absorber los golpes, permitir que el roce entre las distintas piezas del esqueleto sea el menor y el movimiento más suave. A la consecución de ese objetivo contribuye también el líquido senovial, que actúa como si fuera un aceite lubricante.

Un fracaso en cadena

No hay una razón única que explique por qué el cartílago se destruye paulatinamente y permite que los huesos se golpeen unos con otros. Intervienen motivos genéticos, inmunológicos, incluso mecánicos, como malas costumbres, vicios adquiridos en el movimiento diario. Ante el fracaso que supone la crisis de todos estos tejidos, el organismo no se queda de brazos cruzados. Responde a la agresión mediante la producción de células encargadas de reponer el daño causado.

La producción, sin embargo, se efectúa de manera desordenada. El mal que el organismo intenta reparar se convierte en un auténtico desastre en cadena originado al quedarse libres en la articulación pequeños restos de los tejidos destruidos. En ese escenario, la membrana se inflama y se producen nuevas moléculas que dañan aún más el cartílago. La artrosis se convierte en artritis. Y el proceso aún se puede complicar mucho más.

Pero, ¿cómo se produjo en realidad la lesión de Joe García? El hockey sobre hielo está considerado como uno de los deportes más duros y rápidos del mundo. La pastilla por la que los dos equipos se pelean llega a alcanzar hasta sesenta kilómetros por hora. El partido se desarrolla a un ritmo intenso, tan frenético que los jugadores tienen que ir relevándose en el campo de manera continua. El internacional del Nogaro parecía estar llamado a enfrentarse a un problema de artrosis temprana en el hombro porque cuando colgó su stick no abandonó la práctica deportiva. Todo lo contrario: se compró una raqueta de paddle, un juego que castiga especialmente la articulación acromio-clavicular.

«Después del Nogaro, me pasé al Txuri Urdin de San Sebastián y luego hice una temporada más en Vitoria. Ahí ya dejé el hockey, pero no abandone el deporte. Hice windsurf, con la cual la espalda está siempre cargada; empecé con el squash y luego vino lo del paddle, un juego que me ha llevado a disputar recientemente en Cádiz el campeonato de veteranos de España no en una, sino en dos modalidades, la de chicos y la de parejas mixtas. ¿Qué es para mí el deporte?», se cuestiona orgulloso. La pregunta es sólo retórica. Conoce bien la respuesta: «En el Campeonato de Euskadi por equipos llegamos a la final. Entonces tuve unos dolores muy intensos y me vi obligado a jugar con la mano vendada. Pero jugué. ¿Estoy loco? Sí, voy a acabar en Proyecto Hombre», bromea.

La puerta de una casa

Los especialistas Mesanza y Ordozgoiti puntualizan. «Es importante dejar claro que ni el deporte es malo para la salud, ni todas las personas que lo practican acabarán teniendo artrosis. El problema, como en todo, se sitúa en los extremos, en el abuso o en su falta». Muchos de los jóvenes que lo padecen no lo sufren, de hecho, por haber abusado de sus articulaciones, sino por todo lo contrario, por no haberlas utilizado. El sedentarismo, cada vez más común en la sociedad española, y los trabajos que obligan a permanecer sentados durante mucho tiempo a los empleados también favorecen la aparición de la enfermedad.

Los osteópatas clarifican lo que dicen con un ejemplo gráfico. «Una puerta que permanece cerrada durante meses, la de la casa del pueblo a la que sólo se acude en verano, al abrirla cruje. La bisagra se ha oxidado. Para repararla, al principio, no hace falta ni siquiera echarle aceite», relata Ordozgoiti. «Con abrirla y cerrarla unas cuantas veces, al de poco tiempo funciona con normalidad». La prevención de la artrosis y la artritis sigue el mismo esquema. Los médicos aconsejan una dieta equilibrada, huir del sedentarismo y la práctica de ejercicio moderado. Ni tan escaso como para entumecer las articulaciones, ni tan fuerte como para castigarlas. Basta media hora de caminata al día para enfrentarse a éstas y otras muchas enfermedades.

Joe García lo sabe bien, pero está tan enamorado del deporte que no puede dejar de quererlo. «Tengo dos hijos de 15 y 10 años. El mayor juega al fútbol y el menor practica el hockey sobre ruedas con el Loiola Indautxu. Viéndoles, quién piensa en artrosis. ¿Quién puede pensar en lesiones? Yo, le digo la verdad, les veo en el campo... y me veo a mí».
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