
Kate Healy, de 39 años, nació en Liverpool, y Gerry McCann, de 38, en Glasgow. Se conocieron estudiando Medicina en la ciudad escocesa de Dundee y, tras finalizar la carrera, trabajaron en un hospital de Glasgow y en Nueva Zelanda.
Regresaron a Inglaterra. Gerry encontró trabajo como cardiólogo en un hospital de Leicester y Kate, que se había formado como ginecóloga y luego como anestesista, trabaja a tiempo parcial como médico de cabecera en una población de la misma comarca, donde viven. Tanto Maddie como sus 2 hermanos gemelos nacieron mediante fertilización in vitro, lo que se había interpretado como otro signo positivo del deseo de la pareja de crear una familia.
Se han negado insistentemente a desvelar informaciones sobre la investigación, alegando que no querían perjudicarla, y al mismo tiempo lideraron una campaña publicitaria para mantener el caso en la atención del público, con la esperanza de que eso ayudase a encontrar a su hija. Decidieron permanecer en Praia de Luz alegando que a Kate le resultaba psicológicamente imposible abandonar el lugar donde había desaparecido Madeleine. Pensaban regresar hoy a Inglaterra.
Valores familiares
Los McCann son atractivos para el comercio mediático: una familia normal de clase media, que pierde a su hija en unas vacaciones como las que se toman millones de británicos cada año y que encarna fuertes valores familiares, como el amor a su hija.
Su encuentro con el Papa Benedicto XVI provocó críticas en su país, donde subyace un poso sectario hacia los católicos y donde se presentaba la visita a Roma como remate extravagante de su intensa exposición a los medios, propensos a quejarse pronto de aquello que les atrae.
En Portugal se oyeron también críticas. '¿Que se vaya el circo!', decía un cartel en Praia de Luz en junio. La presencia de una masa de periodistas portadores de publicidad perjudicial o críticas a la investigación no era bienvenida. Pero los McCann han mantenido hasta ahora el apoyo de la sociedad británica. Gerry fue ovacionado en pie por una asamblea de policías y el mismo primer ministro, Gordon Brown, ha mantenido su interés personal en el caso.
Los medios británicos han calificado como repugnantes algunas informaciones divulgadas en Portugal, pero ayer ya se publicaba en la prensa de Londres algún comentario sobre viejas sospechas en torno a los McCann, que ayer se mantuvieron recluidos en la casa que han alquilado en Praia de Luz. Un comentarista ve algún indicio de culpabilidad incluso «en la mandíbula de boxeador de Glasgow», que supuestamente tiene Gerry .
Pero su familia y amigos permanecen fieles. Los que compartieron las vacaciones en Praia de Luz han emitido un comunicado reivindicando su inocencia. Y en comentarios de la prensa ayer se reiteraba la confianza en la inocencia de Kate -figura trágica con ropa de turista- porque su culpabilidad llevaría «a una pérdida general de confianza en el género humano». Mientras, ella parecía ayer cansada y afectada por la situación. Es más, la pareja prefirió no leer los diarios y ni siquiera fueron a misa, como es habitual.






