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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Economía

PELLO GONZÁLEZ, DIPUTADO DE HACIENDA DE GUIPÚZCOA
«No es lógico que haya tres parlamentos para decidir los impuestos en Euskadi»
Propone negociar durante el próximo año una nueva normativa para el de Sociedades que concite «un amplio respaldo político»
09.09.07 -
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«No es lógico que haya tres parlamentos para decidir los impuestos en Euskadi»
Pello González, diputado de Hacienda de Guipúzcoa, en un momento de la entrevista. / J. M. LÓPEZ
Ha cambiado la vara de mando de la alcaldía de Urretxu por las 'llaves de la caja fuerte' de la Diputación de Guipúzcoa. El nuevo diputado de Hacienda de ese territorio, Pello González, militante de EA, ha aterrizado al frente de la maquinaria tributaria en un momento especialmente 'animado'. La reforma del Impuesto de Sociedades, pendiente desde la pasada legislatura, le ha colocado en medio de un cruce de acusaciones después de que su partido haya forzado al PNV a doblegarse y a aceptar que el tipo de gravamen para los beneficios empresariales sea en Guipúzcoa del 30%, dos puntos superior al de Vizcaya y Álava.

-Déme una buena razón para justificar que haya impuestos de Sociedades diferentes en Eibar y en Ermua; en Hondarribia y en Biarritz; en Oion y en Logroño.

-No puedo hablarle de cuestiones económicas o técnicas, lógicamente. Son razones políticas, de modelo de país, las que hacen surgir esas diferencias. Vivimos en la realidad en la que vivimos. En el Estado español hay cinco regímenes fiscales diferentes: el del Estado, el de Navarra y los tres de Euskadi. Se podrá discutir si el modelo es el adecuado o no, si es lo deseable, si debemos caminar hacia una armonización o no. Ésa es una cuestión. Ahora bien, que puedan existir impuestos diferentes tan sólo responde a un modelo institucional y a una realidad sociopolítica como la que tenemos en este momento.

Posiciones inamovibles

-¿No le parece que se ha sacralizado tanto el tipo impositivo que, al final, se ha convertido en una especie de ariete de cada partido para enfrentarse al resto?

-Una de las dificultades del proceso que hemos vivido es que todos los partidos, todos, fueron demasiado contundentes a la hora de fijar las posiciones de partida. A partir de ahí es difícil construir acuerdos porque nadie quiere ceder su posición. Pero hay que aclarar que no ha sido la Diputación de Guipúzcoa la que ha desarmonizado el Impuesto de Sociedades. Cuando se formó el nuevo Ejecutivo foral, el impuesto ya estaba desarmonizado. Estaba vigente el 32,6%. Ese 30% que hemos aprobado ahora no es ni el planteamiento de salida del PNV ni el de EA. Es el punto en el que podemos atraer más apoyos, que van a ser necesarios.

-¿Se refiere al intento de contar con el respaldo de los socialistas?

-Sin duda, el proyecto de norma que hemos aprobado contiene un guiño al PSE, pero hay que hablar y negociar con ellos antes de sacar conclusiones definitivas.

Rejón de castigo

-Da la sensación de que EA ha usado el tipo de Impuesto de Sociedades para someter al PNV a una cura de humildad. Algo así como desmostrarle, en la práctica, que no está solo.

-No era nuestra intención porque gobernar en coalición con reacciones viscerales no es un buen camino. Pero es cierto que esa cura de humildad se ha producido; por lo menos, en Guipúzcoa. Se han dado cuenta de la realidad, de que no gobiernan solos. En la situación que hoy vivimos en torno al Impuesto de Sociedades tiene buena parte de culpa aquella actitud soberbia del PNV en el origen, cuando vino a decir algo así como 'gobierno yo, en el Órgano de Coordinación Tributaria se ha decidido que sea el 28% y el resto hace lo que yo diga'. Pues no. Ni la realidad es ésa ni los que estaban en el Órgano estaban suficientemente legitimados para tomar esas decisiones.

-El Gobierno vasco ha venido a señalar que lo que se decida en ese órgano de encuentro entre el Ejecutivo y las diputaciones es algo así como intocable.

-Pues tampoco. El Órgano de Coordinación es un ente consultivo, nada más. Ni siquiera los que vamos a estar allí ahora podemos tomar decisiones a la ligera, sin el suficiente respaldo político. La realidad es la que es y todos vamos a tener que aprender ahora que en la política vasca va a ser necesaria mucha más 'cocina'. La matemática del Parlamento vasco y de las Juntas Generales de los tres territorios nos obliga a buscar acuerdos amplios para aprobar las iniciativas. El Órgano de Coordinación está bien para que sea un punto de encuentro de las diputaciones, pero ya no vale como elemento exclusivo en la búsqueda de acuerdos en materia fiscal.

-¿Cree sensato que en pleno siglo XXI para el diseño y aprobación de los impuestos que afectan a poco más de dos millones de habitantes del País Vasco sea necesaria la intervención de tres parlamentos, que pueden hacer tres normas diferentes?

-Sinceramente, no. EA lo tiene claro. Quizá no sea el momento político de plantear este debate, pero no es lógico que haya tres parlamentos para decidir los impuestos en la comunidad autónoma. Se me antoja excesivo. Otra cosa es la gestión de la fiscalidad, en la que la cercanía al administrado aporta innumerables ventajas. Pero el diseño, la definición de las normas, debería ser global, uniforme.

Liderazgo perdido

-En el pasado, los problemas que generaba nuestro modelo de instituciones eran suplidos con liderazgo. La primera reforma del IRPF no sólo fue conducida con mano firme por el consejero de Hacienda de la época, Juan José Ibarretxe, sino que fue él mismo quien la presentó y la explicó en público. ¿Ha perdido el Gobierno vasco la capacidad de liderazgo?

-No sé si la ha perdido. Lo que sí creo es que en los últimos años ese papel de liderazgo, en lo que hace referencia a las cuestiones de fiscalidad, ha sido asumido por la Diputación de Vizcaya. También sucedía que las decisiones las tomaban partidos hegemónicos, con capacidad para gobernar con mayoría en todas las instituciones. Eso ya no es así y deben cambiar las formas de hacer las cosas.

-Alguien definió el verbo 'gobernar' como 'el arte de entretener'. Oyéndoles a usted y al diputado general de Guipúzcoa anunciar que quieren iniciar una nueva reforma del Impuesto de Sociedades cuando ni siquiera han aprobado ésta, la frase cobra todo el sentido.

-Bueno, es que la situación actual no es la deseable, sino la menos mala. Estábamos obligados a aprobar una norma con urgencia, antes del 31 de diciembre, porque de lo contrario, además de no existir armonización, Guipúzcoa hubiese tenido un tipo del 32,6%. Hemos elaborado una norma fruto del consenso en el seno del Diputación, pero con la vista puesta en lograr el respaldo de otros. A partir de ahí, somos conscientes de que es preferible buscar la armonización fiscal; y no sólo eso, sino una reforma profunda del impuesto.

-¿Una norma nueva para 2008?

-No, una norma que entre en vigor en 2009. El año 2008 debe ser el periodo de trabajo para elaborar ese nuevo impuesto y conseguir un amplio consenso político en torno a él. Ya hemos sondeado a la Diputación de Vizcaya y no lo ve mal porque lleva tiempo persiguiendo esa reforma en profundidad.

Innovar tiene premio

-Ustedes han defendido que a cambio de un tipo más alto van a reformar las deducciones por inversiones en investigación y desarrollo (I+D). ¿No le parece que a veces se sacraliza tanto la industria que la Administración se olvida de que también existe el sector servicios, que tiene un peso decisivo en la economía vasca?

-Precisamente por eso nuestra norma tiene una novedad importante, que es el apoyo a la innovación entendida con un concepto muy amplio. Un concepto que vale tanto para la industria como para los servicios y para cualquier tipo de actividad. Todas las empresas que innoven o mejoren sus procesos de producción tendrán derecho a deducir. En eso va a jugar un papel importante la Agencia para la Innovación que se va a crear. Su informe no será vinculante, pero sí obligatorio para que las empresas guipuzcoanas puedan aplicar deducciones por este concepto.

-La reforma también ha recibido críticas de quienes consideran injustificable que la Diputación de Guipúzcoa vaya a perder 89 millones de euros en ingresos. Por ejemplo, los sindicatos.

-La fiscalidad debe servir para incentivar. Nosotros creemos que esos 89 millones no son un gasto, sino una inversión. La actividad que van a generar esos 89 millones hará que se recuperen, seguro que con creces, a través del IVA, del IRPF e incluso del propio Impuesto de Sociedades. Para recoger hay que sembrar.

-¿Le hace ser optimista la sentencia del Tribunal Supremo en la que viene a abrir una puerta hacia el final de la judicialización de la fiscalidad vasca?

-Es una buena noticia, muy buena. Pero no hay que perder de vista que la clave ahora va a ser la decisión que adopte el Tribunal de Luxemburgo. Y tampoco debemos aparcar la necesidad de blindar el Concierto para elevar las normas forales al rango de leyes.
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