Quienes lo hagan, saltarán de alegría, como si en lugar de perder unos veinte millones de las antiguas pesetas, hubieran ganado los aproximadamente cuarenta que separan esos de la vivienda libre; sólo es cuestión de ver la botella medio llena, mientras la del resto queda vacía tras un desesperado lingotazo.
Nunca se plantearon lo trascendental que podría llegar a ser que alguien pronunciara su nombre; por fortuna, los padres y madres modernos son muy conscientes de este hecho, y de ahí el éxito en EEUU del Asesor de nombres, que se encarga de librar al recién llegado de la maldición del árbol genealógico, y, se pongan como se pongan los abuelos, elegir una carismática forma de ser presentado al mundo.
Hoy parece que la procreación requiere un estudio de mercado previo, valorando las fortalezas y debilidades de la pareja, las ayudas institucionales a la creación de tal empresa, o, ahora, buscando una impactante marca corporativa.
Para que el negocio crezca sano y gordito, una conocida marca de lencería se ha asegurado de que, mientras la leche es gratis -que ya es incentivo dada la situación actual-, la fuente no tenga pérdida bajo la camiseta de mamá, creando un sujetador con falsos pezones incorporados.
Algún entretenimiento libre de plomo y aluminio necesita la criatura mientras se resuelve la guerra del juguete.






