
En principio, aunque no se descarta ninguna hipótesis -tampoco la de un desacuerdo de última hora- parece que la tónica dominante es la de un acuerdo de mínimos. Tanto en el sector que apoyó a Josu Jon Imaz hace tres años como en el que respaldó a Joseba Egibar han emergido sendas corrientes que buscan un entendimiento interno frente a sectores minoritarios de ambos grupos que se muestran muy reacios al pacto y apuestan por medir fuerzas abiertamente. Fuentes del EBB barajan la posibilidad de que el cierre del texto sea posible o bien el próximo lunes o el 17 de septiembre y descartan en la práctica que haya que esperar para ello al 24 de septiembre, en vísperas del Pleno de Política General del lehendakari Ibarretxe, previsto para el viernes 28, y del Alderdi Eguna del día 30. El proceso marcha con retraso respecto a los plazos previstos.
«Muy mal»
Sin embargo, pese a la existencia en el PNV de una mayoría interna a favor de un acuerdo, algunas voces muestran su discrepancia con este deshielo. El ex presidente del EBB, Xabier Arzalluz, criticó ayer en declaraciones a Herri Irratia que el portavoz de la dirección jeltzale, Iñigo Urkullu, «y todos los de la ejecutiva no admitan que existen problemas y que siempre mantengan que el PNV esté unido». En ese sentido, recomendó que la ponencia política «que se está elaborando sea asumida por toda la dirección».
«Cuando el río suena, agua lleva y en el PNV, también», aseguró Arzalluz. El ex burukide reconoció que es importante que el PNV apruebe en su asamblea general de los próximos 1 y 2 de diciembre una ponencia política consensuada para los próximos cuatro años, aunque matizó que también lo es «quién» es la persona que ostenta el poder en el partido, «porque hay a quien los planteamientos ideológicos importan muy poco y que, una vez en cabeza, hará lo que crea conveniente al margen del papel».
Por ello, Arzalluz consideró que «lo primero que tiene que hacer el PNV es presentar un texto que asuma el propio EBB, porque no es lógico que se impugne desde el interior del partido, tal y como sucedió cuando Joseba Egibar y compañía no aprobaron el documento impulsado por Josu Jon Imaz».
El ex presidente del EBB deseó que «salga un texto de procedimientos políticos y también de organización» porque, según él, «el PNV, así como otros partidos, está sufriendo un proceso de centralización que está haciendo desaparecer la democracia interna». Arzalluz opinó que «la ejecutiva lo está haciendo muy mal porque el texto debía haber sido presentado el pasado 7 de julio».
En cuanto a la posibilidad de un candidato de consenso para presidir el EBB, Arzalluz dejó claro que su «opción es Egibar» y declaró que «no cree que haya más de dos ó tres candidatos». En otros medios jeltzales se apunta que Arzalluz promueve la candidatura de Iñaki Gerenabarrena, el actual presidente del Araba buru batzar.
«Acuerdo integrador»
A su vez, el portavoz del EBB, Iñigo Urkullu, señaló que la consulta defendida por el Gobierno vasco es entendida por el PNV «como un instrumento, pero no como un fin en sí mismo». Entrevistado por Onda Cero, el presidente de la ejecutiva vizcaína señaló que lo que defiende Ibarretxe es el contenido del acuerdo adoptado por el tripartito con EB y EA. Dicho compromiso, según recordó, aboga por «un acuerdo integrador que tenga viabilidad en el ordenamiento jurídico».
El portavoz del EBB rechazó los «tintes alarmistas» con los que otros dirigentes políticos hablan sobre la «salud interna» del PNV y aseguró que en su partido «hay muchas almas y cada una tiene su riqueza». A su juicio, en el caso de la renovación del EBB, «se distorsiona muy fácilmente, de manera muy simplista lo que es un debate de táctica política, de líneas de actuación». En ese sentido aseguró que el PNV «va a salir fortalecido y bien parado» de su proceso interno.






