«No puedo hablar de este asunto porque se ha exagerado a lo bestia», decía el barcelonés después de escabullirse de los objetivos. Un día nefasto para el probador de McLaren, cuya presencia fue requerida en todos los corrillos, aunque siempre se obtuvo la misma respuesta. Ninguna declaración, sólo un comentario de la jugada.
De la Rosa entiende que esto es una guerra antigua entre Max Mosley, el presidente de la FIA, y Ron Dennis, el patrón de McLaren, por aquel viejo conflicto del campeonato paralelo de marcas en el que Dennis fue parte activa. Un asunto que dejó heridas y que ahora provoca víctimas, como es el caso de espionaje.
El catalán mantuvo ayer una reunión informal con el director deportivo de su equipo, Martin Whitmarsh. El semblante de De la Rosa, compungido por encontrarse en el epicentro de la polémica, lo decía todo. Ayer estaba hundido.
Alonso, el más rápido
El que logró abstraerse de toda esta polémica durante unas horas -las que estuvo pilotando- fue Fernando Alonso. El asturiano marcó el mejor crono de ayer (1'22''386) en la segunda sesión de entrenamientos. Durante la primera fueron los dos Ferrari de Raikkonen y Massa los que se colocaron por delante de los McLaren de Hamilton y Alonso. Además, los cuatro fueron los únicos en marcar un tiempo situado en 1 minuto y 22 segundos. El resto, precedido por el piloto de Williams, Rosberg, seguido de Button (Honda), Fisichella (Renault), los dos BMW de Kubica y Heidfeld, y así hasta 22, fueron más lentos en la pista de Monza.
En la segunda sesión, Alonso lideró la tabla de tiempos, y lo hizo por delante de su compañero de equipo, Lewis Hamilton. Para ver a los Ferrari había que bajar hasta la sexta posición, en la que se clasificó Massa, mientras que Raikkonen lo hizo en la octava. Giancarlo Fisichella, con el Renault, fue el tercer mejor clasificado, seguido por Robert Kubica (BMW) y Keke Rosberg (Williams).







