
El último parece el definitivo en este mundo insidioso, donde el dinero flota en el ambiente. La Federación Internacional del Automovilismo (FIA) hizo pública ayer la «nueva evidencia» en la investigación que se sigue contra McLaren por el supuesto tráfico de información industrial desde Ferrari al equipo inglés a través de Nigel Stepney y su presunto receptor, Mike Coughlan. Dio a entender que los pilotos de McLaren Fernando Alonso, Lewis Hamilton y Pedro Martínez de la Rosa conocían los secretos técnicos de Ferrari. La adaptación en el cambio de los neumáticos Michelín al único proveedor Bridgestone.
La FIA requirió información a los tres a través de una carta que les envió el pasado 31 de agosto. Ayer hizo pública esta misiva, en la que reclamaba colaboración a los pilotos en el curso de la investigación. «La FIA fue avisada de que circulaban informaciones según las cuales uno o varios pilotos de McLaren podían estar o habían estado en posesión de pruebas escritas concernientes a la investigación», dice la carta remitida a De la Rosa.
Las presiones
Alonso contestó el martes por la tarde al requerimiento del máximo organismo internacional, aunque no ha trascendido el contenido de los mensajes que remitió. El piloto sí admitió haber colaborado con la FIA en virtud de su condición de deportista, aunque eso le pueda costar a su escudería una sanción el próximo jueves. «Sólo veo una opción, que es apoyar la investigación. Me pidieron la colaboración y tengo la obligación de hacerlo. Soy un deportista y amo este deporte», dijo Alonso.
El miércoles, un día después de recibir la respuesta del asturiano, la FIA emitió un comunicado según el cual reabría el «caso del espionaje» ante una nueva evidencia. El asunto estaba en el tribunal de Apelación después de que la Federación Italiana presionase la resolución inicial: McLaren no tenía culpa. Es decir, según la FIA sólo el jefe de diseño de McLaren Mike Coughlan tenía conocimiento de los 780 folios que le pasó el jefe de mecánicos de Ferrari Nigel Stepney. Ahora entiende que hay nuevas evidencias para juzgar al equipo de Ron Dennis. Alonso sólo confirmó que había colaborado con la FIA, al igual que De la Rosa. No lo ha hecho Lewis Hamilton, que no ha respondido al requerimiento de la Federación. Lo que nadie certificó fue el contenido de la colaboración.
La página web autosport.com, habitual punto de consulta en el mundo de la F-1, mantuvo que la FIA solicitó información a los pilotos españoles después de un 'chivatazo'. De la Rosa habría enviado correos electrónicos a Alonso con información sobre el Ferrari F2007, y según este portal inglés habría sido Coughlan el que suministraba los secretos a De la Rosa. Por ningún sitio se ha confirmado la identidad del anónimo comunicante que habría puesto en esa pista a los investigadores de la Federación Internacional. McLaren impuso ayer silencio en las tropas. Emitió un comunicado asegurando que nadie hablaría del asunto hasta que no se pronunciase el Consejo Mundial del Automovilismo en su reunión de París el próximo jueves. Alonso no había sido convocado ayer para esa cita al cierre de esta edición.
Ron Dennis dijo a través de su departamento de Prensa que el asunto estaba en manos de sus abogados. El Mundial queda ahora a expensas de una reunión: 26 hombres influyentes del mundillo. Finalmente, Alonso se va a jugar el Mundial en un despacho de la Plaza de la Concordia en París.







