
Los usuarios habituales trabajan en su mayoría para compañías logísticas de Vizcaya, mientras que los ocasionales proceden del resto de España y de otros países europeos como Francia o Alemania. Gases y lubricantes conforman las cargas más habituales.
El uso del parking ha sido gradual. La demanda alcanza en la actualidad el 54% de las plazas disponibles, siete puntos por encima del dato registrado en abril. La instalación, sin embargo, sigue lejos de las previsiones iniciales y de la ocupación casi plena que presentan los otros estacionamientos habilitados en el territorio para camiones convencionales. «Ganamos clientes poco a poco, pero es cierto que no se están cumpliendo los cálculos del principio», admite el director general de la sociedad foral Aparcabisa, José María Lekue.
El máximo responsable del organismo que gestiona el recinto achaca la existencia de más de un centenar de parcelas libres al desinterés de algunas empresas y al limitado control que ejercen las autoridades. «Muchos camiones aparcan libremente en zonas como Ugaldebieta o el entorno de La Arena sin tener en cuenta que lo que transportan son mercancías peligrosas», asegura Lekue, quien considera este hecho «un grave riesgo para la salud de las personas y el medio ambiente». «En ningún otro sitio existen los medios que nosotros tenemos para controlar posibles fugas o escapes», argumenta.








