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07.09.07 -
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Un don natural
Como Cavaradossi en 'Tosca'.
El nombre de pila de Pavarotti era Luciano, pero muchos creían que era 'Tutto'. Ha sido el tenor más famoso del último tercio del siglo XX, pero ¿era realmente el mejor? El gran público opina que sí, el entendido no.

Pavarotti ha seducido a millones de oyentes por su voz, un timbre inconfundible, y por sus brillantes y fáciles agudos: cualidades naturales más que méritos logrados mediante el arte o la técnica. Porque la técnica de Alfredo Kraus o de Plácido Domingo -por citar a dos españoles- ha sido muy superior; el italiano ni siquiera sabía leer una partitura; esto limitó su repertorio, pues tenía que aprenderse los papeles 'de oído', y sólo en italiano. Es admirable lo que consiguió con esas limitaciones; pero claro, Domingo, con una formación musical completa, ha llegado a cantar cuatro veces más personajes, en italiano, francés, español, alemán y ruso.

Pavarotti, además de la voz privilegiada por la naturaleza, ha tenido una gran intuición y unas tremendas dotes de comunicador; ha sido el cantante que más ha logrado extender el gusto por la ópera o por el canto 'clásico', llegando a grandes multitudes y cantando otros géneros no clásicos junto a artistas del pop o del rock. El primero de los discos de 'Los tres tenores', junto a José Carreras y a Domingo en las Termas de Caracalla romanas, ha vendido más que ningún disco clásico de la historia. Por cierto, que unos meses después del arrasador éxito de este disco y vídeo (hoy DVD), Alfredo Kraus confesó en una conversación con quien esto firma que ese concierto multitudinario lo habían dado tres de los tenores de segunda fila, pero que faltaba 'el de primera'. Ni siquiera Pavarotti era tan arrogante

Yo trabajé junto a 'Tutto' varios años, dentro de su casa discográfica, y cada vez que veía una cámara o a un periodista, esbozaba al instante una sonrisa seductora... y falsa, porque profesionalmente era un hombre de trato difícil, bastante endiosado, maniático, supersticioso, egoísta y comilón compulsivo.

Ha muerto, pero se le recordará siempre gracias a sus grabaciones, en las que brillan sus cualidades innatas y su instinto musical: aunque sus actuaciones podían llegar a ser musicalmente un tanto burdas, en justicia hay que admitir que algunos de los documentos que nos lega son fenomenales, entre los mejores de todo lo que existe en su campo. Cantó junto a las sopranos más admiradas y bajo la batuta de varios de los más grandes directores de orquesta. Además de sus numerosos recitales de arias o canciones (las napolitanas son una maravilla), deja grabadas óperas completas fantásticas: 'Los puritanos', 'La hija del regimiento' y 'Lucia di Lammermoor' al lado de Joan Sutherland; 'Andrea Chénier' o 'La Gioconda' junto a Montserrat Caballé; Turandot (la del famosísimo 'Nessun dorma') y 'Norma' junto a las dos a la vez; 'La Bohème', 'Madame Butterfly' y 'Payasos' con Mirella Freni; 'Cavalleria rusticana' con Julia Varady, 'Un baile de máscaras' con Margaret Price... Además del 'Requiem' de Verdi, dirigido por Solti y por Muti.

Sobre las grabaciones en DVD, no puede decirse que convenza gran cosa como actor; con todo, merece la pena verlo en 'Rigoletto' dirigido por Chailly, en 'Aida' con Maazel, en 'La Bohème' junto a la Freni o en 'El elixir de amor' formando pareja con Kathleen Battle. No, no será fácil ni posible olvidar a 'Tutto', título de la recopilación de dos discos que le hizo universalmente famoso ya antes de los conciertos de 'Los tres tenores'.
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