
En un despiste que dice muy poco sobre la seguridad del arsenal no convencional acumulado durante la guerra fría por el Pentágono, un bombardero B-52 fue cargado por error con este estratégico material el pasado 30 de agosto y cruzó de norte a sur todo el territorio del gigante americano sin que la tripulación tuviera la más remota idea de lo que llevaba a bordo.
A pesar de insistir en que nunca existió ningún peligro para la población, la Fuerza Aérea de EE UU no ha tenido más remedio que abrir una profunda investigación sobre el chapucero manejo de estos misiles ACM (Advanced Cruise Missiles) con cargas atómicas. Un sistema diseñado originalmente para ser lanzado desde las alas de bombarderos B-52 pero que ahora el Pentágono quiere reducir en 400 unidades. La operación de desmantelamiento es el origen de esta negligente travesía entre la base aérea de Minot, en Dakota del Norte, y la de Barksdale, situada en Luisiana junto a la frontera con Texas.
Gran potencia
Las cabezas extraviadas son del tipo W80-1, con una potencia entre 5 y 150 kilotones, 15 veces superior a la bomba arrojada sobre Hiroshima. Aunque estas cargas nunca llegaron a estar fuera de la custodia de la Fuerza Aérea, lo cierto es que el desliz no fue descubierto hasta que el B-52 aterrizó en Luisiana casi cuatro horas después de su despegue. Intervalo de tiempo claramente incompatible con el permanente control que el Pentágono debe ejercer sobre esta mortífera parte de su arsenal.
La investigación oficial, divulgada en primicia por la publicación militar 'Army Times', corre a cargo del general Douglas Raaberg, director de operaciones del Mando de Combate Aéreo. No está descartada una adicional pesquisa parlamentaria. Desde el penoso accidente ocurrido en la playa española de Palomares, el Departamento de Defensa de EE UU tiene la obligación de aplicar fuertes restricciones y salvaguardias sobre la opción de embarcar cargas nucleares en aviones.
De manera cautelar, los militares implicados en esta equivocación, pertenecientes al Ala 5 de Bombarderos, han perdido su certificación especial para manejar munición nuclear. Con la posibilidad de sanciones, correctivos y entrenamiento adicional. Y además de destituirse de manera fulminante a un oficial responsable, el Mando de Combate Aéreo ha ordenado una suspensión parcial de operaciones para el 14 de septiembre, jornada que se dedicará a revisar los procedimientos en vigor para el manejo de cargas nucleares.
Especialistas en el arsenal nuclear del Pentágono han explicado que incluso si el B-52 se hubiera estrellado con estos misiles nucleares a bordo no se hubiera producido una reacción en cadena. Se supone que el diseño de estas cargas está pensado para evitar cualquier tipo de detonación accidental.






