El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, se mantiene en la línea seguida por el resto de miembros del Gobierno al insistir que sólo se actuará contra ANV cuando existan indicios suficientes contra ella. Esto significa que el Ejecutivo no considera la no condena de los últimos atentados por parte de ese partido como una prueba de su relación con ETA.
Bermejo ha sido claro y ha explicado que para actuar, es decir que el Gobierno inste la ilegalización de la formación al Tribunal Supremo, es necesario que aparezca una novedad con "trascendencia jurídica" y no "periodística ni social". El titular de Justicia ha asegurado que desde el Gobierno se está vigilando los movimientos de ANV pero para actuar en contra suyo "primero se tienen que dar esas circunstancias con carga probatoria". Eso sí, "si hay relación de ANV con ETA, actuaremos", ha recalcado.
Respecto a la legalidad del partido, tan cuestionada por el PP, quien en reiteradas ocasiones ha instado al Gobierno a que pida su ilegalización, el ministro ha recordado las sentencias del Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, que permitieron la presentación de la formación en las últimas elecciones municipales y autonómicas, y que "dejaron claro que la ilegalización hubiera sido injustificada".
El camino de la reinserción
Durante la presentación de la memoria de la Abogacía General del Estado 2006, Bermejo quiso matizar el término empleado por la Justicia francesa sobre la cadena perpetua, que quiere imponer a los últimos etarras detenidos en el país galo, y explicó que en ningún país occidental, y tampoco Francia, existe esta pena.
La figura jurídica del país vecino consiste en una condena indefinida, pero que no suele exceder los treinta años de cárcel. Después de quince años cumplidos ya pueden ser puestos en libertad, y si traspasan la treintena, el reo tiene derecho a someterse a la decisión de un comité que determine su peligrosidad.
"La cadena perpetua es otra cosa. En los sistemas democráticos, las soluciones mágicas no existen. Se sabe cual es la proporcionalidad de la respuesta. En ningún país democrático se toma esta solución", subrayó Bermejo . Así, explicó que la cadena perpetua no puede existir porque va contra un derecho "importante", que es que "la pena debe ir acompañada del camino de la reinserción".