
La subasta arrancó en 3.000 euros y había que pujar de doscientos en doscientos. El último mazazo se escuchó después de que Joaquín Arratibel, gerente y accionista de la empresa Divinus Catering, especializada en banquetes de boda, cantara sin un ápice de mala leche, sino todo lo contrario, los 6.400 euros finales, que resultaron ser doscientos más de los que se pagaron el año pasado por el ejemplar. Es el segundo agujero del tamaño de los que se ven en los 'gruyère' que este tolosarra de nacimiento hace a la libreta bancaria en lo que va de año.
Su nombre saltó a la palestra en noviembre pasado. Entonces, Arratibel también pujó y pujó y se llevó por 2.200 euros el celemín de alubias del vencedor del concurso de productores, que tuvo lugar en Tolosa. «Me interesan mucho los productos autóctonos, poco a poco me he ido calentando... Es una forma de apoyar los productos de aquí». Y de forjarse, de paso, algo de publicidad para su empresa.
Con mucha ceremonia, darán cuenta de la mitad del queso ganador una pareja que este fin de semana celebra su banquete nupcial en Igeldo. «Está previsto ofrecer una tabla de quesos, y ahí serviremos el ganador. Es un detalle de la casa para desearles que sean un feliz matrimonio». Y muy próspero y rico, que por algo sale el mordisquito de Idiazabal a billete.
Puesto que les dieron una nota media de un «ocho y medio sobre diez», seguro que se lo comerían echando leches éste y los otros 61 quesos los miembros del jurado del certamen de Ordizia. «El Idiazabal ha logrado tal nivel de calidad que sólo los matices distinguen a unos elaborados de otros», comentaba Patxi Pérez Elortondo, del comité de catas de la Denominación de Origen.






