
Sonatrach acusó a Repsol y Gas Natural de «atribuir de manera injustificada» al Gobierno argelino la decisión de expulsarles de la iniciativa cuando se trata de un conflicto entre compañías. Según su versión, se ha limitado a aplicar «las cláusulas del contrato ante el incumplimiento de las obligaciones contractuales». «Se han producido retrasos e incrementos de costes muy importantes», explica en un comunicado, en el que recuerda que el proyecto, valorado en 5.000 millones de euros, debía completarse en 2009 y, de acuerdo con las últimas estimaciones, no se podrá llevar a cabo hasta 2012.
Para dejar claro que es una disputa empresarial y no política, la empresa estatal argelina señaló que el litigo se circunscribe al desarrollo del yacimiento Gassi Touil y que, por tanto, no afectará a otros proyectos como el gasoducto Medgaz, una iniciativa que comparte con Cepsa, Iberdrola y Endesa.
Sonatrach aseguró no tener constancia de que Repsol y Gas Natural han recurrido al tribunal de arbitraje de Ginebra para resolver el conflicto y anunció que, por su parte, también acudirá instancias internacionales para reclamar los «daños sustanciales» sufridos por los retrasos en el desarrollo del proyecto.
Otras soluciones
La petrolera y la gasista no quisieron responder ayer a las críticas de Sonatrach y se remitieron a su comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en el que anunciaban su intención de iniciar un procedimiento arbitral internacional y rechazaban «la decisión argelina de apropiarse ahora y de forma ilegítima del proyecto». Fuentes del sector apuntaron que los retrasos en él son habituales ante la fuerte demanda de infraestructuras gasistas y que, por tanto, no son motivo suficiente para rescindir un acuerdo. Además -precisaron-, en los contratos se contemplan mecanismos para resolver este tipo de desavenencias.
Ante este enfrentamiento, resulta difícil confiar en la salida dialogada que busca el Gobierno español. El ministro de Industria, Joan Clos, expresó el martes su «malestar» por la decisión de Sonatrach, aunque evitó la confrontación con Argelia y apostó por la vía de las negociación para llegar a un entendimiento. No hay que olvidar que el país magrebí es un suministrador clave para España, ya que le provee del 35% del gas. Sólo en el primer semestre las importaciones energéticas sumaron 2.103 millones de euros. La riqueza en recursos, cuyo precio se ha disparado en los últimos años, da al Ejecutivo de Abdelaziz Buteflika una posición de fuerza que no duda en utilizar. Ya ha conseguido que la Administración española anule las condiciones que las Comisión Nacional de la Energía (CNE) impuso al aumento de su participación en Medgaz. Ahora presiona a Gas Natural para revisar al alza en un 20% los precios del gas.






