
Antes del verano, las perspectivas eran de un final de año con un fuerte crecimiento y un 2008 también con una fuerte actividad. El próximo ejercicio España se expandirá «en una cifra próxima al 3%» -entre abril y junio, el último dato conocido, lo hizo a un ritmo del 4%-, pero «ahora tenemos más incertidumbres», reconoció. La tormenta financiera desatada por los créditos de alto riesgo de EE UU no ha generado problemas de solvencia en las entidades financieras, pero sí de liquidez; «no porque no haya dinero, sino por desconfianza», señaló. De esa forma aludió al temor de algunos bancos a prestarse dinero entre sí por miedo a que los competidores a los que se los presten estén 'salpicados' por el 'crack' inmobiliario de Estados Unidos y no se lo devuelvan.
Solbes sostuvo que el espectacular avance de la economía en los últimos años «no es normal» y confesó que un menor avance del esperado en 2008 puede suponer una cierta pérdida de empleo. Sin embargo, resaltó que el país cuenta con suficientes mecanismos de protección para los afectados.
Mercado laboral
El fuerte deterioro del mercado laboral en agosto -57.958 parados más, el doble que hace un año, y 254.717 afiliados menos a la Seguridad Social- hay que «situarlo en su contexto», declaró el vicepresidente a la Cadena Ser. Esas cifras, sin precedentes históricos en ese periodo «no son buenas, pero no hay que tener en cuenta sólo las de un mes», sostuvo. El ministro de Economía y Hacienda destacó la necesidad de compensar los puestos de trabajo que puedan desaparecer en la construcción, por la caída que sufre su actividad, con un empuje de otros sectores.
Izquierda Unida, uno de los habituales aliados del Gobierno, expresó su «sorpresa» por la «facilidad» con la que Solbes ha pasado de tener un discurso «triunfalista» a denunciar una situación de incertidumbre; y le emplazó a «pensar menos en el superávit presupuestario y actuar sobre los problemas reales de las familias».
La Comisión Europea también elevó ayer algunos grados su nivel de preocupación sobre el posible impacto de las turbulencias financieras por la crisis de las 'hipotecas basura'. «Sus efectos podrían ir más allá de lo conocido hasta ahora y, por lo tanto, exigen toda nuestra atención», señaló el comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia. A su juicio, dependerán de tres factores: su influencia en el crecimiento de EE UU, que repercutirá en el resto del mundo; el endurecimiento de las condiciones para acceder al crédito; y, «probablemente el más importante y el más difícil de predecir», la evolución de la confianza.
El responsable comunitario subrayó que la economía europea tiene «unos fundamentos sólidos que no deberían verse afectados significativamente». Sin embargo, admitió que su expansión de este año y el próximo «no superará» las previsiones realizadas por Bruselas el pasado mayo: una expansión de la zona euro del 2,6% y 2,5%, respectivamente.






