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Guerín enmudece Venecia
El director catalán conquista a los críticos con 'En la ciudad de Sylvia', una cinta sin apenas diálogos
06.09.07 -
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Guerín enmudece Venecia
'EN LA CIUDAD DE SYLVIA'. José Luis Guerín, entre Pilar López de Ayala y Xavier Laffite. / REUTERS
'Sukiyaki Western Django', del japonés Takashi Miike, y 'En la ciudad de Sylvia, del catalán José Luis Guerín, mostraron ayer en Venecia dos formas opuestas de concebir el cine. Miike se ha encargado del «sencillo arte de matar», como dijo Raymond Chandler a propósito de la novela negra, con una película que recupera el 'spaguetti western'. En el otro extremo, Guerín ha mostrado el difícil arte de lo sencillo con una obra tan fresca que recuerda a los hermanos Lumiére.

Casi todo el cine es rarísimo; casi nunca entiendo las películas que veo», confiesa José Luis Guerín, que en su quinto largometraje se ha propuesto «aceptar la sencillez. El argumento de la cinta es «nimio», como reconoce el propio director. Un joven, interpretado por el actor Xavier Lafitte, busca en Estrasburgo a una chica a la que conoció seis años antes. Termina por seguir a la mujer equivocada, interpretada por Pilar López de Ayala. A partir de ahí, la película está desnuda. No se sabe nada de los personajes. Hasta la música está presente porque la aporta la gente que toca en la calle al paso de los protagonistas.

Suele decirse que un artista está comprometido con su trabajo sólo cuando arriesga y hace una apuesta. Desde ese punto de vista Guerín, ganador del Premio Nacional de Cinematografía y de un Goya al mejor documental con 'En construcción', se la juega. En los noventa minutos que dura la cinta tan sólo existe un breve diálogo pasada la mitad.

«Si quitas trucos narrativos, acompañamientos musicales, efectos, es posible que no haya nada más cinematográfico que el cambio de expresión en un rostro. Emergen cualidades muy íntimas del cine de una intensidad grande», explica Guerín. Existe hasta un «vaciado de los personajes». De esa forma, el cineasta logra un espectador y no un consumidor, como él mismo desea, ya que el público tiene que participar para rellenar con su imaginación todo aquello que no sabe.

Tarantino de actor

Guerín, cuya película se estrena en España el 14 de septiembre, quiere «crear un espacio de serenidad adecuado para poder relacionarse con las ideas, con las imágenes y los sonidos. Entablar un diálogo con el espectador. Frente a grandes películas sobre el conflicto de Irak, para mí un chico y una chica que se miran es el tema más trascendente de la humanidad».

Pilar López de Ayala, que a la noche desfiló con un vestido negro de Gucci y joyería de Bulgari, definió a Guerín como una «persona peculiar y su cine poco convencional». La actriz matizó que el filme es «muy poco explicativo, abierto, te sientes un poco voyeur viéndolo». Guerín recibió en la rueda de prensa numerosos elogios y, en una de las varias proyecciones programadas, 'En la ciudad de Sylvia' fue acogida con más aplausos que silbidos, reflejo ambos de las emociones causadas, en contraste con el absoluto silencio que obtuvo Takashi Miike.

Basada en la guerra de los clanes Genji y los Heike, en 'Sukiyaki Western Django' hay muertos y más muertos, junto a unos efectos especiales y exageraciones con los que se intenta reivindicar la calidad del género. Una calidad en alza desde que Quentin Tarantino se le ocurrió decir que sus 'Kill Bill' estaban en deuda con los 'spaghetti western', y desde que a los responsables de la Mostra se les ocurrió programar este año un ciclo del género con motivo del 75 aniversario del festival veneciano.

La inspiración de Tarantino en Miike llega hasta tal punto que el director japonés lo ha incluido como uno de sus actores en la película. La cinta es, a la vez, muy oportuna teniendo en cuenta el nombre del ciclo en Venecia, 'Western alla Italiana'. De los cincuenta actores sólo quedan tres vivos al final, uno de ellos un niño.
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